A partir de ahora, cuando los libros de historia hablen sobre Tutankamón podrán decir: tenía un rostro infantil, con mejillas regordetas, mentón curvo, labios gruesos y orejas caídas.
Esto porque tres equipos de artistas y científicos forenses -provenientes de Francia, Estados Unidos y Egipto- , elaboraron la primera reconstrucción facial del llamado faraón niño.
Hace pocas días, la administración de arqueología en El Cairo, Egipto, publicó la imagen de un modelo que muestra cómo se veía el soberano, quien rigió a esa nación en el siglo XIV a.C.
Los artistas y forenses construyeron los modelos basados en fotografías de alta resolución y en las tomografías de su momia, que revelan cómo se veía el día de su muerte, hace 3.300 años.
Las tomografías fueron tomadas el 5 de enero pasado, en el Valle de los Reyes, en Luxor, donde Tutankamón fue retirado de su tumba. Era la primera vez que se hacía una prueba de este tipo a una momia egipcia.
Los tres equipos de expertos trabajaron por separado en la reconstrucción; unos, con modelos de plástico y otros, directamente de las tomografías.
"Los franceses y egipcios sabían que estaban reconstruyendo al faraón, pero a los estadounidenses no se les reveló la identidad del cráneo y lo clasificaron correctamente como caucásico norafricano", informó el secretario del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto, Zahi Hawas.
Al final, los resultados de los tres equipos fueron muy similares en la forma del rostro, el tamaño y la ubicación de los ojos. La diferencia básica estuvo en la forma de la nariz y las orejas.
Tutankamón fue un faraón de poca importancia histórica, pues solo reinó diez años, sin registrar algún hito en su mandato. Su fama se debe a las joyas, los muebles y la máscara de oro puro hallados en su cripta; piezas que componen el más fabuloso tesoro funerario del Egipto faraónico.
Ahora, aunque las pruebas científicas revelaron que el rey era delgado y medía 1,65 metros, todavía no resuelven la misteriosa muerte del niño coronado faraón a la edad de 9 años.
Al menos, descartaron las teorías de que Tutankamón murió asesinado de un golpe a la cabeza o con el pecho triturado durante un accidente que ocurrió a mediados de enero del año 1.343 a.C.
Una nueva teoría fue esbozada por los expertos: el niño se rompió el fémur pocos días antes de su muerte, y la ruptura pudo haber desatado una infección.
"Tras estos estudios, descansará en paz en su tumba, como él pretendía", concluyó Hawas.