Washington. Con otro Bush en la Casa Blanca, Richard Cheney, Colin Powell, Richard Armitage y Paul Wolfowitz vuelven hoy a ser los protagonistas en el conflicto en Afganistán como lo fueron hace diez años en la guerra del Golfo Pérsico.
Ahora, como en 1991, el presidente de EEUU se ha tenido que plantear cómo hacer más efectiva la presencia de sus militares en esa explosiva región, cómo atraerse a los países árabes o cómo complacer las excesivas sensibilidades saudíes.
George W. Bush, como su padre hace 10 años, tiene un consejo de guerra con experiencia, pues no en vano son los mismos que entonces dirigieron la operación "Tormenta del Desierto" contra Irak y su presidente Sadam Hussein, y hoy lideran la de "Libertad Duradera" contra Osama bin Laden y el movimiento radical islámico talibán.
Los principales asesores de este Bush, como lo fueron de Bush padre, son el hoy vicepresidente Richard Cheney -entonces jefe del Pentágono-, así como el secretario de Estado, Colin Powell, presidente de la Junta de Estado Mayor durante la guerra del Golfo.
Pero no son los únicos protagonistas de la crisis de Kuwait que repiten ahora, ya que el subsecretario de Estado, Richard Armitage, el de Defensa, Paul Wolfowitz, o la consejera de Seguridad Nacional, Codoleezza Rice también estuvieron y están presentes en ese grupo de asesores de Bush.
Bush, de 55 años y sin experiencia militar, preside un consejo que -al igual que el de su padre- incluye personalidades muy diferentes con también puntos de vista diversos sobre cómo proceder, y aunque han insistido en que no hay divisiones entre ellos, otras fuentes han sugerido que sí.
Pese a haber sido muy criticado por su escasos conocimientos en política exterior, Bush -licenciado en Yale, que durante la guerra del Golfo presidía el equipo de beisbol de los Texas Rangers- cuenta con el apoyo mayoritario de los estadounidenses para responder a las acciones terroristas globales.
Richard Cheney, a sus 60 años, es un viejo amigo de la familia Bush que en 1991 era el secretario de Defensa y desde 1994 hasta enero de 2001 presidió la multinacional petrolera Halliburton.
Su papel en esta Administración ha sido definido como el del encargado de lograr el punto de acuerdo entre los moderados y los halcones del gobierno. Cheney, que tiene un largo historial de problemas cardíacos, sustituiría a Bush si a éste le sucediera algo.
Powell, de 64 años y un general retirado considerado como héroe de la guerra del Golfo, dirige hoy el Departamento de Estado, y como hace diez años, es el hombre del equipo que probablemente ofrece más confianza a los congresistas, a los estadounidenses y a sus colegas ministros de Asuntos Exteriores en el mundo.
El secretario de Estado, una de las personas más respetadas de EEUU, era con Bush padre el presidente de la Junta de Estado Mayor y jefe de todas las operaciones militares del conflicto de hace una década, pero también el encargado -como ahora- de explicar al Congreso los objetivos y los planes del Gobierno.
Veterano de la guerra de Vietnam, Powell es un militar adaptado a la diplomacia, que favorece las intervenciones militares sólo cuando tienen un objetivo claro y estratégico, cuentan con el apoyo popular y el uso de esa fuerza asegura la victoria.
Su imagen pública convence dentro y fuera de EEUU, y si más de un legislador, como Ike Shelton (Misuri), dice que "emana confianza", más de un ministro de Asuntos Exteriores, como el español Josep Piqué, cree que "es un lujo tener a Colin Powell como secretario de Estado" por sus pensamientos equilibrados y su prudencia.
La influencia de Powell hizo que tras los atentados del 11 de septiembre, Bush cambiara la utilización de la palabra "guerra" por la de "campaña", un término más abierto que incluye la realización de actividades muy diversas, militares o no, para lograr un fin.
El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, de 69, y su segundo, Paul Wolfowitz, de 57, son considerados como el ala "dura" del Gobierno. Rumsfeld ha sido el jefe del Pentágono más joven de EEUU, pues ya ocupó este puesto entre 1975 y 1977 con el presidente Gerald Ford.
Wolfowitz, considerado como el más politizado del gabinete y partidario de las posiciones más duras, es un profesor de ciencias políticas que para muchos encarna la diferencia entre la experiencia académica y la militar sobre el terreno.
Richard Armitage, de 57 y entonces enviado especial a la región y hoy subsecretario de Estado, es un militar retirado de la Marina que participó en varias operaciones encubiertas. Amigo leal de Powell, es un hombre de acción, frente al hombre de ideas que es Wolfowitz.
Condoleezza Rice, de 46, es la única mujer y la más joven del gabinete de Bush, además de la más "intelectual". Especialista sobre la Unión Soviética, su papel fue menor durante la guerra del Golfo Pérsico, pero hoy forma parte del grupo de íntimos más cercanos e influyentes conservadores sobre George W. Bush.
Su idea de la política exterior de EEUU es la de separar lo importante de lo trivial y determinar las prioridades dejando claro que Washington no puede estar con los intereses de todos.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, Editora nacion.com Fuente: agencias.