Wichita (EEUU), 18 ago (EFE).- Dennis Rader, el asesino en serie conocido como "BTK", fue condenado hoy a diez penas de cadena perpetua como responsable de la muerte de diez personas.
Rader, de 60 años, fue condenado al término de la audiencia para dictar sentencia, en la que el tribunal escuchó detalles espeluznantes de sus crímenes y los emotivos testimonios de algunos familiares de sus víctimas.
Sin embargo, no fue condenado a la pena de muerte porque el estado de Kansas no tenía en vigor la pena capital cuando ocurrieron los asesinatos, entre 1974 y 1991.
El asesino había reconocido su autoría en los asesinatos en una sesión anterior, en la que explicó cómo cometía los crímenes y hoy reconoció que mató a sus víctimas, dentro de complicados rituales, para satisfacer sus fantasías sexuales.
Rader se había denominado a sí mismo como "BTK", un apodo que tomó de las iniciales de las palabras en inglés "bind, torture, kill" (atar, torturar y matar), que era lo que hacía con sus víctimas.
En la sesión de hoy, Rader reconoció que "las familias de las víctimas nunca podrán perdonarme", aunque manifestó su esperanza de que "en el fondo, algún día eso pueda ocurrir".
El asesino mostró hoy emoción, e incluso lloró, al hablar, después de que en la narración de los crímenes manifestó una frialdad escalofriante al explicar los detalles.
Algunos de los familiares de las víctimas intervinieron hoy, como Carmen Otero, cuyos padres, hermana y hermano fueron asesinados por Rader, quien tuvo que oír epítetos como "monstruo" y "cobarde", además de deseos de que lo envíen a "un agujero oscuro para que se pudra" o de que "sufra igual que hizo sufrir a sus víctimas".
Rader, un empleado municipal, era ex presidente de la asociación de una iglesia evangélica y dirigente de los Boy Scout de la ciudad de Wichita, y llevaba una vida totalmente normal con su esposa e hijos.
Fue detenido en febrero pasado después de que, tras años de silencio, envió cartas a la policía y los medios de comunicación con datos sobre los asesinatos.
Los nuevos métodos de investigación, como el seguimiento del origen de un correo electrónico, permitieron a la policía detenerle. EFE
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