Bogotá, 30 abr (EFE).- La muerte de Rodrigo Lara, ministro colombiano de Justicia asesinado hace veinte años por orden del extinto mafioso Pablo Escobar, despertó la conciencia del país sobre el problema del narcotráfico, dijo hoy su viuda, Nancy Restrepo.
"Creo que la gente sí cambió, sí se dio cuenta de que teníamos que parar y teníamos que luchar contra el narcotráfico", reconoció Restrepo en el veinte aniversario del crimen, que supuso el punto de partida de la guerra que inició entonces el antiguo Cártel de Medellín contra el Estado.
Lara murió la noche del 30 de abril de 1984 a manos de sicarios de esa organización criminal, que le tirotearon cuando se transportaba hacia su domicilio en el norte de la capital colombiana.
"Nunca pensé que había sido un atentado", dijo la viuda del ministro al recordar, en una entrevista con la cadena bogotana "Radio Caracol", la impresión que le causó ver el estado del auto oficial en el que se transportaba su esposo.
Ese asesinato fue un reto del poderoso cártel de Medellín al gobierno del presidente conservador Belisario Betancur (1982-86), primer Ejecutivo que lanzaba una ofensiva firme contra los narcotraficantes, que en el caso de Escobar había logrado entonces un escaño como suplente en la Cámara de Representantes.
En respuesta, Betancur revisó su postura sobre la extradición de nacionales, a la que era reacio, y autorizó las primeras entregas de narcotraficantes reclamados por la justicia estadounidense.
Ese mecanismo de la lucha internacional antidrogas fue el detonante de la guerra contra el Estado que Escobar mantuvo desde ese momento y que arreció de 1988 a 1991, dos años antes de que fuera abatido por policías de elite en Medellín.
La campaña terrorista dejó miles de muertos y heridos en atentados con vehículos-bomba y artefactos explosivos, incluido uno en un avión comercial en vuelo, lo mismo que en atentados selectivos contra candidatos presidenciales, congresistas, magistrados, jueces y periodistas.
La viuda del ministro dijo que, con el magnicidio, "la gente comenzó a tomar conciencia del problema tan grave que teníamos con el tema del narcotráfico, que se había filtrado tanto, tanto en la sociedad, en la política, en los negocios".
"Realmente se han desmantelado mucho los cárteles y esta gente (los narcotraficantes) ha muerto igualmente", continuó, aunque observó que, si bien desaparecen capos como Escobar, el tráfico sigue y quienes pagan condenas en el exterior son las "mulas" o correos.
Según la viuda de Lara, países como Colombia deberán en algún momento considerar la alternativa de la legalización de las drogas, en el caso de que no encuentren otra salida al problema. EFE
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