Buenos Aires. El ministro de Seguridad y Justicia de la provincia de Buenos Aires, Juan Pablo Cafiero, declaró ayer que ``por el momento no existen indicios de participación policial'' en el secuestro y asesinato de Diego Peralta, estudiante de 17 años, cuyo cadáver apareció ayer flotando en una laguna artificial.
El hallazgo provocó la airada reacción de vecinos de la familia Peralta, en un barrio humilde a 25 kilómetros al sur, que acusaron a la policía provincial de Buenos Aires de estar involucrada en el episodio. Luego marcharon hacia una comisaría policial, que primero apedrearon y luego incendiaron, en episodio que provocó más tarde algunos intentos de saqueo en comercios de la zona.
La policía de Buenos Aires, que con 45.000 efectivos es la más numerosa de la Argentina, ha sido permanente blanco de denuncias de corrupción en los últimos años. Hombres de sus filas han aparecido involucrados en homicidios, robos, tráfico de drogas y, más recientemente, en la ola de secuestros extorsivos que sacude a la Argentina.
Cafiero, que el gobernador Felipe Solá nombró a comienzos de julio con el cometido de depurar a la policía, desmintió su renuncia. Afirmó que ``hasta ahora manejamos la hipótesis de secuestro seguido de crimen común, aunque no nos abrazaremos a ninguna hipótesis en particular. Hasta ahora no hay ninguna noticia que indique una participación policial''.
Cafiero reconoció, sin embargo, que ``en otros hechos anteriores, que nosotros investigamos, sí descubrimos a algunos policías que estaban involucrados en una banda que intentaba un secuestro extorsivo''.
``Ya se sabía, a Diego lo mató la policía'', coreaban los indignados pobladores de El Jagüel, en el municipio de Quilmes, mientras acusaban a la policía provincial de encubrir y participar del tráfico de drogas, la prostitución y los secuestros extorsivos.
Un individuo fue detenido por la policía hace dos semanas, al comprobarse que había llamado telefónicamente al domicilio de Peralta, haciéndose pasar por un captor y reclamando dinero. Pero luego dijo que era ajeno al secuestro y que solamente quería hacerse de algún dinero. Acusó también a la policía de ser la autora del delito.
Peralta fue secuestrado el 5 de julio por individuos armados, que los vecinos sospechan eran policías, mientras se dirigía a clases en un colegio secundario. Su padre, comerciante dedicado a la distribución de bebidas gaseosas, recibió llamadas de los captores exigiendo dinero. Pagó el rescate convenido en el lugar que se le indicó, pero su hijo jamás apareció.
Allegados a la familia Peralta dijeron a la prensa que la decisión de los captores de asesinar a Diego podría deberse a que el joven reconoció a algunos de sus secuestradores.
Los forenses realizaban este mediodía la autopsia del cadáver del muchacho, que según versiones, habría sido ultimado hace unos 20 días.
Edición periodística: Gerardo González y Juan Fernando Lara . Fuente: agencias.