Ciudad del Vaticano, 14 may (EFE) - La Madre Ascensión Nicol (1868-1940), beatificada hoy, es la co-fundadora de las Dominicas Misioneras del Rosario, Congregación creada para evangelizar a las poblaciones aborígenes de la selva peruana y que hoy cuenta con 785 religiosas presentes en 21 naciones de los cinco continentes.
La nueva beata, cuyo nombre de pila era Florentina, nació en Tafalla, Navarra (España), el 14 de marzo de 1868, en el seno de una familia cristiana. Era la menor de cuatro hermanos.
A los catorce años entró en un internado de la ciudad de Huesca y el contacto con la vida religiosa dominicana le hizo tomar la decisión de hacerse monja.
En 1886 hizo la primera profesión y comenzó a trabajar como profesora, a lo que se dedicó durante veintiocho años. Pero también sintió el deseo de ayudar a las personas más necesitadas que vivían en América, de la que le llegaban noticias a través de las misiones.
Un hecho marcó su vida: las autoridades civiles despojaron a las dominicas de Huesca de la Escuela Normal que regentaban y las monjas que prestaban servicio, entre ellas Ascensión, vieron reducirse su apostolado.
Entonces la hermana Ascensión Nicol escribió cartas a América y Filipinas para ofrecer sus servicios y no tardó en recibir respuesta.
Del Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado, en la selva del Perú, llegó a Huesca en 1913 el Siervo de Dios fray Ramón Zubieta, quien traía la carta escrita por la hermana Nicol y otras monjas y solicitaba su colaboración.
Ascensión fue aceptada y en noviembre de 1913 partía hacia Perú junto a cuatro hermanas y tres misioneros, todos ellos acompañados por Zubieta.
Finalmente la monja y otras dos religiosas salieron hacia la selva, lo que suscitó asombro en Lima, ya que nadie se atrevía a realizar tan largo y arriesgado viaje, que duró 24 días.
Llegó a Puerto Maldonado (ya era 1915), un pequeño poblado donde se dedicó a la educación de la mujer y los niños, cosa poco vista en la selva.
Según relata la agencia misionera Fides, "la Madre Ascensión comprobó que Dios estaba presente entre los pobres en aquella inmensa selva. Los grandes sacrificios de esta nueva vida carecían de importancia en comparación con el gozo y la alegría de su nueva vida misionera".
La monja y sus compañeras abrieron un colegio en el que dieron preferencia a las niñas y jóvenes indígenas. Después inauguraron una casa para acoger a los numerosos enfermos que llegaban al lugar.
Aunque en un principio ni ella ni Zubieta tenía intención de crear una congregación, por indicación de la Orden de Predicadores (dominicos) fundaron en 1918 la Congregación de Misioneras Dominicas del Rosario.
Ascensión fue nombrada Superiora General, cargo que mantuvo hasta su muerte, el 24 de febrero de 1940.
Actualmente la Congregación -de la que forman parte 785 hermanas de 24 nacionalidades- está presente en 21 países: España, Angola, Australia, Bolivia, Camerún, Chile, China, Ecuador, Filipinas, Guatemala, India, México, Mozambique, Nicaragua, Perú, Portugal, Puerto Rico, Congo, República Dominicana, Taiwán y Timor Este. EFE
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