La Habana, 1 abr (EFE).- Importantes artistas cubanos han convertido en las más variopintas obras de arte a medio centenar de frigoríficos norteamericanos de la década de 1950 en una exposición abierta hoy en el marco de la IX Bienal de Artes Plásticas de La Habana.
Pintores como Roberto Fabelo, Flora Font, el actor Jorge Perugoría (Fresa y Chocolate") y Eduardo Abela, entre otros, exponen desde hoy y durante un mes estos artilugios convertidos en curiosas y sorprendentes obras artísticas.
Roberto Fabelo expuso su obra "Frío loco" a un frigorífico "General Electric de la década 1950 en un mural, adornado con muchos de los personajes que tradicionalmente resaltan sus obras.
La pintora Flora Fong echó mano de un "frío" marca "International", con más de 50 años de vida, para exponer su obra titulada "Pez Cayo", que ilustra al aparato con los fondos marinos cubanos y numerosos peces, incluyendo un anzuelo y la semejanza de una vara de pescar en la puerta, que significa que el pescado para adentro de la nevera".
"Desde el punto de vista estético me interesó intervenir en el refrigerador como objeto escultórico, y por ello utilicé el alambrón para hacer los peces e incorporarlos al cuerpo del equipo", agregó la artista cubana.
"La muestra en general para mí es una inyección de energía positiva para la plástica cubana actual, para todos los que realmente piensan siempre en la validez del arte cubano", señaló.
Uno de los puntos más concurridos de la exposición, instalada en el Convento de Santa Clara, en el centro histórico de la ciudad, es una obra del actor Jorge Perugorría, que no estuvo presente en la inauguración por encontrase actualmente en El Salvador.
"Pichi", como se le conoce popularmente al protagonista de "Fresa y Chocolate", nominada para un Oscar en 1994, presenta en la exposición al frigorífico "Rocco", que utilizó en la cinta, convertido en un ataúd.
El aparato, pintado de azul, y colocado horizontal como un féretro, está rodeado por flores amarillas, velos blancos y cintas con la inscripción de despedida: "Bye Rocco".
Una portezuela superior abierta simboliza el lugar donde se puede ver el rostro del fallecido, se aprecia, ingeniosamente en su interior, la máquina del frigorífico.
Entre otras de las piezas llamativas y que es muy visitado, figura un refrigerador de la marca "Frigidaire" convertido en un confesionario de toda ley, del artista Angel Ramírez, y que tituló "Hable María".
Por su parte, el artista Eduardo Abela enfundó su refrigerador en una "jaba", como se conoce popularmente a las bolas de saco que las cubanas utilizan para sus compras diarias.
"Se acabó el pan", es el título de su obra, basado precisamente en lo imprescindible de ese utensilio, pues las cubanas "se dividen en cabeza, tronco, extremidades y jabas", dijo a EFE de manera jocosa.
Explicó que la exposición fue una iniciativa del pintor Fabelo y otros destacados artistas, y para ello se requirió la compra de estos refrigeradores usados y ponerlos totalmente a punto para que funcionaran plenamente.
Otro de los lugares visitados lo ocupó un refrigerador convertido en una espectacular lata de cerveza "Cristal", la más representativa de la isla, y cuyos expositores ofrecían la refrescante bebida a todo el que quisiera. EFE
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(con fotografías)