Chofer había tomado antidepresivos y licor". La noticia de que el chofer que manejaba el automóvil en el que viajaba la princesa Diana consumía antidepresivos, corrió por todo el mundo en pocos minutos, y con ella la ignorancia de millones de personas sobre los efectos y los beneficios de estos medicamentos.
"La fluoxetina es el principio activo de un antidepresivo que puede modificar la atención y la capacidad de reacción de quien lo consume", decía un cable de una agencia de noticias.
La confusión se da por el desconocimiento que existe sobre el tema y por la creencia de que los antidepresivos son iguales a los barbitúricos; es decir, que son drogas que producen efectos similares y crean dependencia.
Sin embargo, eso es incorrecto. Lo que podría haber modificado la capacidad de reacción del chofer de la princesa de Gales fue el exceso de alcohol y los calmantes.
En nuestro país, los antidepresivos se compran en las farmacias con una receta normal y corriente de un médico, y no con la de color verde con la que se adquieren los barbitúricos y cuya venta es controlada por el Ministerio de Salud.
El fin de esos medicamentos es bloquear la reabsorción de la serotonina, un neurotransmisor específico que se produce en nuestro cerebro y que provoca una alteración bioquímica que es necesario corregir para ayudar a las personas a enfrentar el estrés y la depresión (véase reportaje de la portada de Viva). También se los receta a quienes padecen del síndrome de fatiga crónica.
Un gran cambio
Antes del uso de los antidepresivos, lo que se recetaba a los pacientes deprimidos eran biodiazepinas, que quitaban los síntomas pero no solucionaban el problema bioquímico.
Cuando una persona toma antidepresivos, comienza a sentir una mejoría en dos o cuatro semanas después de iniciado el tratamiento, pero debe mantenerlo de seis meses a un año o un poco más, según sea el caso.
La siquiatra Mercedes Rivas Torres, de la Clínica Bíblica, explica que, pese a que eso podría parecer mucho tiempo, tales medicamentos son como los antibióticos: no se pueden dejar de tomar cuando uno comienza a sentirse mejor, sino que hay que concluir todo el tratamiento para que la depresión no vuelva.
En Costa Rica, los hospitales de la Caja Costarricense del Seguro Social y los médicos privados los recetan desde hace 20 años.
Según detalló Torres, en la década de 1950, un médico de apellido Selikoff informó que la iproniazida (sustancia que experimentaba para curar a los tuberculosos) mejoraba su estado de ánimo. Los tuberculosos seguían tuberculosos pero "felices, felices", narra.
Sin embargo, solo en 1956, la farmacología de la depresión se inicia con el descubrimiento del Dr. Kuhn, quien dio a conocer que la imipramina producía efectos antidepresivos.
Luego, en las décadas del 70 y el 80, comenzaron a usarse en algunos países, pero con efectos secundarios.
Culpa, furia, insomnio...
Es importante que busque ayuda si usted presenta varios de los siguientes síntomas:
+ Duerme mucho, no duerme, se levanta muy temprano o tiene muchas pesadillas.
+ Hay problemas de apetito.
+ No siente ganas de salir o conversar con la gente.
+ Presenta sentimientos de culpa.
+ Tiene problemas de concentración o alteraciones con la memoria.
+ Experimenta sentimientos de pesimismo o de suicidio.
+ Siente furia incontrolable, golpea o ataca a sus hijos.
+ Hay falta de límites o no sabe establecerlos.
+ Presenta entumecimiento emocional (no hace nada, no reacciona).
+ Somatiza, es decir, el estrés "sale" como colitis, contracción muscular, migrañas, taquicardia, aumento de la presión arterial, etcétera.
Fuente: Siquiatra Mercedes Rivas Torres.