Después de dos meses y una semana en ascuas sin saber quién sería el ganador del premio Aquileo J. Echeverría en teatro -al mejor texto dramatúrgico- 2003, el Ministerio de Cultura dio a conocer ayer que ese galardón quedó en manos del dramaturgo Jorge Arroyo por su pieza Figueroa. Notario de la Patria inédita.
Arroyo, de 45 años, manifestó su sorpresa y satisfacción por el reconocimiento a esa obra en cuatro actos, que nació gracias al apoyo de una beca-taller del Ministerio de Cultura en el 2002.
El texto está basado en la vida de José María Figueroa, un personaje destacado del siglo XIX, en cuyo álbum plasmó detalles importantes de la Costa Rica de entonces.
Actualmente, el importante documento es resguardado por el Archivo Nacional, donde el 5 de diciembre pasado se presentó una lectura dramatizada de la obra de Arroyo.
Las razones
El jurado, compuesto por Gerardo Chavarría, Ligia Varela y Magda Zavala, detalló en el fallo que el texto se merecía el premio por su importante soporte investigativo y su profundidad conceptual, así como por la coherencia del desarrollo dramático, claridad narrativa y el trabajo lingüístico.
Asimismo, los jueces también destacaron, entre otras virtudes, la capacidad crítica con fina ironía y el rescate de los indígenas "olvidados" por la dramaturgia.
El reconocimiento se otorgó en forma tardía ya que el 22 de enero se anunciaron los Premios Nacionales 2003 y este quedó en blanco debido a que el jurado atendió a una indicación errónea de la Dirección General de Cultura.
Por ello, el 2 de febrero el Ministerio de Cultura le pidió al jurado estudiar los textos de las obras de teatro nacionales puestas en escena o publicadas el año pasado y emitir un fallo. Esto se dio después del malestar manifestado a Alexandra De Simone, directora General de Cultura, por un grupo de dramaturgos, los cuales defendieron que había obras para considerar en el año 2003 porque ese año hubo unos 13 textos nacionales.