
El Gobierno argentino sí estuvo enterado y avaló las gestiones de Costa Rica para buscar la liberación de 22 exguerrilleros del izquierdista Movimiento Todos por la Patria, presos en ese país, aunque oficialmente el presidente Carlos Ménem y la Cancillería de Buenos Aires lo negaron.
Así se desprende de una serie de citas confidenciales que efectuó el emisario costarricense en esas tareas, Guido Sibaja, quien, desde el 9 de julio, se reunió durante dos días con altos funcionarios de los ministerios de Justicia y del Interior de ese país suramericano, así como con los presos y con el expresidente Raúl Alfonsín.
Sin embargo, Sibaja emprendió el viaje sin notificar al Ministerio de Relaciones Exteriores argentino. De los detalles del periplo tampoco se le informó al canciller costarricense, Fernando Naranjo, ni el embajador en Buenos Aires, Tomás Soley.
El embajador argentino en San José, Humberto Toledo, sí conoció acerca de las diligencias de Costa Rica e, incluso, sobre la gira de Sibaja. Toledo fue separado de su cargo, el martes, y el presidente Carlos Ménem lo aceleró el viernes, por no haber notificado a su Cancillería tales contactos.
Organismos de derechos humanos argentinos, periodistas, funcionarios y voceros oficiales de la consabida nación confirmaron que el viaje de Sibaja y sus circunstancias se habían concretado.
Al ser consultado por La Nación, Sibaja reconoció haber ido a Buenos Aires, pero declinó autorizar la divulgación de detalles por un acuerdo de "discrecionalidad" con las autoridades rioplatenses.
El emisario explicó que la el periplo tuvo un carácter exploratorio y no oficial y pretendía sondear en Argentina el ambiente que existía para continuar con los esfuerzos. Adujo que no lo hizo por los canales usuales pues la Cancillería argentina no manejaba el tema.
Desde el 20 de mayo, esas gestiones fueron solicitadas al presidente, José María Figueres, por el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel y otras personalidades intelectuales y políticas argentinas.
Paso preliminar
Los trámites culminaron el 5 de diciembre en la Cancillería costarricense, con un acto público en el que tres militantes del MTP --entre ellas dos hijas del máximo dirigente del grupo, Enrique Gorriarán Merlo-- expresaron que esa agrupación "no tiene una línea armada" y aseguraron su voluntad de integrarse a la vida política argentina.
Los 22 miembros del MTP están presos por participar en el asalto al cuartel militar de La Tablada --el 29 de enero de 1989--. En esa ocasión, murieron 39 personas, entre guerrilleros, policías y militares. Trece miembros del MTP cumplen cadena perpetua.
Según lo admitieron posteriormente el canciller Naranjo y Sibaja, la declaración allanaría el camino para que el Gobierno argentino decidiera si concedía o no el beneficio a los presos del MTP. Ese acto habría sido propuesto por Toledo el 26 de noviembre, en una reunión verificada en el despacho de Naranjo.
Pero durante el encuentro un miembro del directorio del MTP, Alejandro Parra, usó la palabra "presos políticos" para referirse a sus compañeros cautivos. Además, Naranjo y Sibaja dijeron que la reincorporación del MTP ayudaría a fortalecer la democracia y la vida política argentina.
Las declaraciones causaron malestar en Buenos Aires. El vicecanciller argentino, Andrés Cisneros, negó que en su nación haya prisioneros por razones políticas. El ministro del Interior, Carlos Corach, rechazó que su Gobierno planee indultarlos.
"Ni desde mayo de 1996 en adelante, ni antes de esa fecha el embajador Toledo informó a esta Cancillería de dichas conversaciones, ni pidió autorización para participar en ellas; tampoco recibió instrucción alguna para hacerlo", comunicó el viernes el Ministerio de Relaciones Exteriores argentino.
"El Gobierno de Argentina en Costa Rica soy yo. Yo soy embajador extraordinario y plenipotenciario. ¿Sabe lo que significa eso?", manifestó Toledo a este diario el pasado martes, al mismo tiempo que negó haber conocido de antemano el texto del MTP, al que calificó como "grupúsculo terrorista".
El embajador admitió estar enterado del deseo del MTP para reincorporarse a la sociedad, pero no acerca de las gestiones para concederles un eventual indulto. Adujo que en todo momento se limitó a escuchar el interés de Costa Rica en los exguerrilleros.
Toledo es amigo cercano de Ménem y fungió como su vocero en su primera administración, entre 1989 y 1995.
Visita urgente
A pesar de la negativa oficial, el dirigente del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH) de Argentina, Enrique Pochat, confirmó la agenda de reuniones de Sibaja y lo acompañó a ellas, junto con el periodista y escritor Osvaldo Bayer.
La lista de reuniones incluyó un encuentro con Carlos Bettini Francese, jefe de gabinete del ministro de Justicia, Elías Jassan; otro con la subsecretaria de Derechos Humanos del Ministerio del Interior, Alicia Pierini; visitas a las cárceles de Caseros, Ezeiza y Villa Devoto, y una conversación con el expresidente Alfonsín.
El vocero de Alfonsín, Simón Lázara, ratificó el encuentro con Sibaja y añadió que lo sugirió el Ministerio de Justicia.
La Nación conoció de un funcionario calificado, quien pidió reserva de su nombre, que en la cita en el Ministerio de Justicia participó Jassan, y que él habría expresado el interés argentino de llegar rápidamente a alguna solución en el caso del MTP.
El año pasado, antes de la Navidad, Ménem estuvo a punto de conceder el indulto a esos cautivos pero no lo formalizó.
La administración argentina está acusada ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por supuestos malos tratos y abusos contra los presos del MTP. Una concesión del Gobierno al MTP tendería a dar una señal positiva antes de que ese tribunal emita una resolución.
Pero entonces, ¿por qué ahora el gobierno de Ménem desconoció cualquier gestión? El día del anuncio, el Presidente argentino estaba en Washington, donde acordó con Estados Unidos una lucha conjunta contra el narcotráfico.
Según periodistas argentinos consultados, para Ménem no era conveniente hablar de indultos "a terroristas" cuando al mismo tiempo llegaba a un acuerdo con una nación que considera iguales a narcos, guerrilleros y terroristas.
Además, el anuncio se produjo en medio de fuertes pugnas dentro del Gabinete de Ménem que terminaron de convertir una gestión de "buenos oficios" en uno de los más grandes desaguisados diplomáticos del país.
Participó en esta información Edi Zunino, colaborador de La Nación en Buenos Aires.