SANTIAGO DE ANAYA, México (AFP) - Nopales rellenos de larvas de hormiga, lagartijas horneadas, barbacoa de ardilla, saltamontes asados: la diversa fauna y flora mexicana se convirtió el fin de semana en exóticos platos en la Muestra Gastronómica de la localidad mexicana de Santiago de Anaya.
Los habitantes de esta población del estado de Hidalgo (centro), en el semidesértico Valle del Mezquital, aprovechan cada animal, flor, larva o fruto para hacer exquisiteces culinarias que exhiben anualmente en su tradicional muestra gastronómica.
Este año, los miles de visitantes pudieron degustar hasta 700 platos, que tienen su origen en las tribus indígenas Ñhañhús, quienes desde hace décadas subsisten comiendo la flora y fauna de la árida región.
Algunos provocan alguna reticencia para los comensales, como la víbora de cascabel en salsa verde, el ximbó de Chincoyote con escamoles (barbacoa de lagartija con larvas de hormiga) o el tlacuache (marsupial con el aspecto de la rata gigante) al horno.
Los asistentes se pasean primero por las mesas instaladas en el parque principal de la localidad antes de atreverse a hincar el diente a los chapulines (saltamontes) asados o los chinicuiles (gusanos rojos que viven en la planta de maguey) en salsa borracha.
Sin embargo, los que vencen la repulsión se ven recompesados con un sabor que no decepciona.
"Es suculento", coinciden Paola y Nadia, que se admiran de lo que se puede preparar con "lo que prodiga la madre naturaleza" y un poco de imaginación, mientras saborean el cocido que ganó el primer premio de la muestra: nopales rellenos con escamoles (larvas de hormiga) y flores de garambullo.
Nada parece estar vetado en las cocinas de los participantes en el certamen, que ofrecen sin complejos a los paladares desde caracol en ceviche (crudo con un adobo de vegetales) hasta zorrillo (mofeta) enchilado.
El alcalde del municipio, Gregorio Jaén, sitentiza el espíritu del festival con un lapidario refrán popular: "Todo lo que corre y vuela, a la cazuela".
Ni siquiera las simpáticas ardillas se libran del ingenio de los y, sobre todo, las cocineras de Santiago de Anaya y lucen horneadas sobre una mesa aliñadas con flor de gualumbos (piel de cactus) y nopales.
Los ingredientes menos exóticos tampoco quedan fuera del reconocimiento general, como el conejo apiñonado, que consigue el tercer puesto (por detrás de la barbacoa de lagartija) y que desaparece rápidamente en las bocas de los degustadores, menos renuentes ante un mamífero más habitual sobre la mesa.
Tras el concurso, habrá una exhibición culinaria hasta el próximo fin de semana, en que concluirá la muestra con un certmen de pulque (bebida alcohólica prehispánica hecha a base de la pulpa del maguey) y postres elaborados con productos tan variados como nueces, piñones, fresas, guayabas, apio, jitomate, maíz o nopal.
© 2007 AFP