El Juzgado de la localidad norteña de Ribeira, en Galicia, decidió reabrir el caso el pasado 11 de enero, a petición del Ministerio Fiscal, después de que Maneiro confesó en un programa de televisión que había ayudado a morir a Sampedro.
Ramona Maneiro declaró ante las cámaras que fue ella quien facilitó a Sampedro, el primer español que reclamó judicialmente que se le aplicara la eutanasia, el cianuro que acabó con su vida el 12 de enero de 1998, se recordó ayer.
La mujer se decidió a hablar después de que el éxito de la película de Amenábar reabriera el debate en España sobre el derecho a la eutanasia y con la convicción de que los posibles delitos que se pudieran derivar de su actuación ya estaban prescritos, dijeron autoridades.
En el auto, al que tuvo ayer acceso la prensa internacional, la titular de este juzgado, María Isabel Castro, declaró extinguida la responsabilidad penal de Ramona Maneiro por haber prescrito el posible delito de cooperación al suicidio.