Boston (EE.UU). La archidiócesis de Boston reconoció hoy que las revelaciones sobre nuevos casos de clérigos acusados de abusos sexuales y uso de drogas son "horrendas", pero recalcó que desde hace meses no tolera ese tipo de prácticas.
La archidiócesis, que cuenta con más de dos millones de fieles, estudia la posibilidad de declararse en bancarrota ante la perspectiva de que los reclamos de unas 450 supuestas víctimas de abusos sacerdotales conduzcan a compensaciones por más de 100 millones de dólares.
Los últimos documentos, divulgados por orden judicial, no sólo muestran otros abusos -como la explotación sexual de adolescentes novicias-, sino que sugieren que el cardenal Bernard Law, arzobispo de Boston, en algunos casos mostró más simpatía por los sacerdotes infractores que por las víctimas de sus abusos.
"No podemos cambiar el pasado", reclamó a EFE la portavoz de la archidiócesis, Donna M. Morrissey.
"Sí, reconocemos que nuestras reglas fueron inadecuadas y reconocemos el sufrimiento y el dolor que han padecido y siguen padeciendo las víctimas", agregó Morrissey, quien calificó como "horrendos" los nuevos datos divulgados sobre el asunto.
Las revelaciones están contenidas en 3.000 páginas de documentos, pero agregó que "en los últimos once meses nuestra política no ha permitido que un solo sacerdote, contra el cual haya una alegación creíble de abuso de menores, preste servicios en la archidiócesis de Boston".
"Quisiéramos que ésa hubiese sido la política durante los últimos 50 años", admitió la portavoz.
El diario "The Boston Globe" informó hoy que la archidiócesis, "desesperada por contener el creciente escándalo sacerdotal, manejó durante años en secreto las acusaciones de que un clérigo había aterrorizado y golpeado a su empleada doméstica, otro había canjeado cocaína por sexo, y un tercero había seducido a jovencitas afirmando que esos actos eran íntimos con Jesús".
Entre otros casos, los documentos muestran que uno de los sacerdotes, Robert Burns, tenía antecedentes de abuso sexual cuando llegó a Boston desde la diócesis de Youngston (Ohio).
El entonces arzobispo de Boston, cardenal Humberto Medeiros, y dos de sus asistentes conocían el historial de Burns, pero ello no fue obstáculo para que le asignaran a una parroquia en la cual trabajó con niños, según los documentos.
Cuando en 1991 el cardenal Law retiró a Burns de su puesto en una de las 362 parroquias de la archidiócesis, le escribió una carta en la cual expresa su certidumbre de que el sacerdote "ha sido un instrumento generoso del amor de Dios en las vidas de la mayoría de las personas a las cuales ha prestado servicios".
En 1996, Burns fue juzgado y condenado en el estado de Nuevo Hampshire por abuso sexual de menores.
A fines de la década de 1960, el sacerdote Robert Meffan convenció a algunas jóvenes de que estudiaran para monjas y luego abusó sexualmente de ellas, según cartas enviadas en 1993 por la religiosa Catherine Mulkerrin a su superior, el sacerdote John McCormack, un asistente del cardenal Bernard Law.
Según las alegaciones, Meffan instaba a las jóvenes realizaran actos sexuales como medio para progresar en sus estudios religiosos, aunque nunca llegó al coito.
En declaraciones al periódico, Meffan, que tiene 73 años y está retirado sin haber sufrido castigos, admitió que los contactos eróticos ocurrieron, y consideró que sus relaciones con las adolescentes fueron "hermosas y espirituales", y buscaban acercarlas a Dios.
"No ha habido otra archidiócesis (en EEUU) donde la extensión del problema de los abusos sacerdotales se haya identificado de manera tan clara", resumió David Clohessy, director nacional del grupo Red de Sobrevivientes de Víctimas del Abuso Sacerdotal (SNAP por su sigla en inglés) al diario.
"Lo más chocante en estos documentos es que de ellos surge, muy claramente, que el cardenal Law y otros jerarcas eclesiásticos sabían los abusos desde hace mucho más tiempo, y acerca de más sacerdotes que lo que hasta ahora han admitido, y sin embargo poco hicieron al respecto", agregó Clohessy.
Edición periodística: Gerardo González y Juan Fernando Lara . Fuente: agencias.