Todas las plantas con flores proceden de una primitiva "Eva" vegetal que vivió hace 1.000 millones de años, y no colonizaron la tierra desde el mar -como se creía- sino a través del agua dulce, según un complejo estudio botánico que ha revolucionado las ideas sobre el mundo vegetal.
El estudio, presentado en el Congreso Internacional de Botánica que se celebró esta semana en San Luis, Missouri, fue realizado por 200 científicos de doce países.
La investigación, calificada como el primer intento por lograr el mapa completo de la evolución de las plantas, ha introducido cambios drásticos sobre las ideas existentes. Los científicos elaboraron el árbol geneálogico más completo realizado hasta ahora de especies vivientes al rastrear el origen de las plantas verdes.
"Cuando descubres una planta, la primera cosa que quieres saber son sus lazos con las demás. Un mejor comprensión de este 'árbol genealógico' permitirá a los científicos predecir mejor las propiedades biológicas de las plantas", indicó el profesor Brent Mishler, de la Universidad de Berkeley (California).
El linaje de las plantas verdes comprende más de 500.000 especies, incluyendo todas las especies vegetales terrestres y algunas plantas acuáticas, como las algas verdes.
Hubo, afirman los botánicos, un período de adaptación de millones de años en los que las plantas vivieron primero en ríos y lagos, adaptándose a las nuevas condiciones en las que la salinidad está ausente. En otras palabras, las plantas existentes en el planeta descienden de una forma primitiva de vegetal verde de agua dulce.
Gran familia
Atrás quedó la clasificación generalmente aceptada, según la cual existen un "reino" o linaje animal y otro vegetal: al parecer, el reino de las plantas está en realidad formado por cuatro linajes distintos.
Los nuevos esquemas indican que hongos, plantas terrestres, animales y plantas marinas no son ramificaciones de un mismo tronco, sino evoluciones lineales en las que hongos y plantas rojas (algas) tienen su propio camino.
Los hongos -por ejemplo- son más cercanos a los animales que a las plantas.
Los botánicos también identificaron a una planta, Amborella, como la heredera genética de la planta primigenia.
La Amborella se reproduce en las selvas tropicales de las islas del Sur del Pacífico, en el área de Nueva Caledonia, y sus genes se remontan mucho más atrás de los 135 millones de años que hasta ahora se atribuían a las plantas con floración.
Su pequeña flor encierra un ovario desarrollado, envuelto por pétalos blanquecinos. Sus antepasados fueron polinizados por abejas prehistóricas, dando lugar a la evolución en la biodiversidad de plantas y animales que ha enriquecido a la Tierra.
Según el diario The Washington Post, la clasificación de la familia de las plantas podría ayudar a descubrir nuevos fármacos para curar enfermedades, porque permitiría buscar otras plantas relacionadas con las que tienen propiedades curativas conocidas.
Alerta
Los botánicos reunidos en el congreso lanzaron una llamada de atención a la conservación de esta biodiversidad, porque se calcula que, para el siglo próximo, habrá desaparecido una tercera parte de las especies vegetales que hoy se conocen.
Varios miles de especies están en peligro de extinción a falta de un programa internacional de preservación, afirmaron los investigadores.
"Vivimos en una de las décadas más costosas del siglo, más costosas de la historia, cuando se mide en términos de desaparición de diversidad de la vida en este planeta", afirmó David Brackett, presidente de la Comisión para la Supervivencia de Especies del World Conservation Union (IUCN).
El año pasado, la comisión indicó que cerca de 34.000 especies vegetales estaban en peligro de extinción, es decir, un 12,5 por ciento de la flora mundial.
"Debemos movilizar a los botánicos y a los que toman las decisiones para asegurarnos de que la desaparición masiva de especies vegetales, y de la variedad que estamos perdiendo, se detenga ahora", añadió la profesora Wendy Strahm.
El Congreso Internacional de Botánica, que se celebra cada seis años, reúne a unos 4.000 delegados que representan a un centenar de países.
Para los científicos que han conocido este nuevo trabajo sobre el mundo vegetal, se trata de una revolución en el modo de entender la botánica, porque resuelve algunos de los enigmas que Charles Darwin, autor de las teorías de la evolución, denominó los "abominables misterios".