La bienvenida que daba a las personas que nos visitaron esta Navidad desde el jardín, con una hermosa alfombra de flores amarillas, me motivó a escribir sobre el guachipelín.
Los árboles cumplen una función muy importante en el jardín, dan altura y se convierten en elementos estructurales importantes; son como los huesos del jardín y algunos, como el guachipelín, además ayudan con su floración a establecer cambios estacionales que rompen exquisitamente la monotonía.
El guachipelín es de los primeros árboles en florear al inicio de la estación seca. Conociendo estos periodos en nuestros árboles, podemos orquestar la floración en el jardín de tal forma que siempre tengamos un árbol que se destaque y nos deslumbre con su belleza.
El guachipelín es un árbol autóctono, Diphysa americana como bien lo dice su especie, al ser una planta nativa tiene el vigor necesario para resistir los excesos climáticos. Soporta, una vez establecido, los largos veranos de la Meseta Central y zonas aún más áridas como Puntarenas y Guanacaste. Por ello muy acertadamente los esta utilizando ASECAN en el embellecimiento de nuestras carreteras.
Su porte, aunque puede alcanzar hasta 16 metros de altura, se puede mantener con poda de mediana a pequeña estatura. Inclusive se adapta muy bien a la siembra en maceta; es un excelente espécimen para bonsái. Así que no hay pretexto de espacio para privarse de él.
Los guachipelines inician su floración en diciembre y dura alrededor de 15 días. Sus flores son de amarillo intenso en forma de "gallinita" o "gallitos", como se le conoce popularmente a este tipo de flor característica de la familia Papilionaceae , a la que pertenecen estos árboles.
Es ahora en enero, y precisamente como para anunciar la entrada del ano nuevo, que las múltiples vainas ya formadas, al ser movidas las ramas por los vientos alisios, producen un sonido muy peculiar que se cree que es el que le da origen a su nombre común.
Los ingenieros forestales Yamileth Sánchez y Manuel Víquez, en su recién formada página web (www.geocities.com-/arbolesdelparaiso/), que precisamente inician con el guachipelín, comentan que esta palabra aparentemente proviene del vocablo indígena mesoamericano cuachtlipilli que significa árbol de los cascabeles, en alusión directa al curioso y muy característico ruido que hacen los miles de frutos secos.
Cómo propagarlo
Las estacas de guachipelín son muy pegadoras, pero si queremos ir aún más a la segura, con la técnica de acodo no se pierde una, con la ventaja de que se le pueden hacer acodos a ramas hasta de tres metros de altura. Si el factor tiempo en nuestro jardín es apremiante, esta es la manera de hacernos de arbolitos grandes con cierta rapidez (alrededor de tres meses duran en enraizar de esta forma) y además resulta muy económico, pues los árboles de este tamaño en los viveros tienen precios obviamente bastante mas caros.
El guachipelín es un árbol tan bello que se puede utilizar como un único espécimen en el jardín o en grupos para áreas más grandes. Es importante que se luzca su tronco con su característica corteza, rayada en árboles jóvenes y con una linda textura áspera en árboles adultos.
La Dyphysa americana tiene mucho que ofrecernos, piense en esta especie de árbol como una gran alternativa para su jardín.