Ramala, Cisjordania. Yaser Arafat, eufórico y desafiante pero un tanto pálido, salió hoy de su cuartel entrecerrando los ojos ante el brillo del sol y haciendo la V de victoria, luego que Israel levantó el asedio que le había tendido en represalia por una ola de ataques terroristas.
Israel cercó a Arafat hace cinco semanas en su cuartel luego de una ola de cruentos ataques terroristas que mataron a centenares de civiles. Israel sostiene que Arafat se ha vuelto irrelevante en el proceso de paz porque, dice, no quiere o no puede combatir el terrorismo.
Al terminar en sitio en Ramala, la situación en la Iglesia de la Natividad en Belén empeoró, luego de un mes desde que unos 200 palestinos fuertemente armados se atrincheraron en ella, rodeados por las fuerzas israelíes.
Los soldados israelíes dispararon contra palestinos que caminaban del complejo hacia la Plaza del Pesebre, mataron a uno e hirieron por lo menos a dos más, quienes volvieron al santuario, indicó el ejército. Los palestinos devolvieron los disparos.
Horas antes, durante otro combate, un incendio dañó varias habitaciones y oficinas del complejo, pero no la basílica misma. Los palestinos dijeron que el fuego fue provocado por las bengalas israelíes que iluminaron el cielo nocturno durante el combate. Los israelíes lo negaron y acusaron a los palestinos de provocar el incendio.
Arafat fue informado de los incidentes en Belén poco después que las tropas israelíes abandonaron su cuartel general. Golpeando el escritorio con el puño, el líder palestino acusó a los israelíes de ``terroristas, nazis y racistas'' y de querer dañar el santuario.
El jueves por la mañana Arafat, de 72 años, salió de su confinamiento. Cientos de palestinos repetían ``Dios es grande'' y saludaron al líder cuando apareció en la puerta de sus oficinas flanqueado por asistentes, abordó una limusina negra y partió rodeado de guardias de seguridad armados con fusiles de asalto.
``Cuánta más destrucción veo, más me fortalezco'', dijo a la prensa, durante un recorrido por la ciudad. Además dijo que alberga esperanzas de que se reanuden las gestiones de paz porque la mayoría de los israelíes y los palestinos lo favorece. El gobierno de Israel ha declarado a Arafat su enemigo y ha dicho que no es ya un socio en el proceso de paz.
Los soldados israelíes salieron de Ramala el miércoles luego que seis presuntos terroristas palestinos que habían permanecido en las oficinas de Arafat fueron trasladados a una prisión palestina donde serán custodiados por británicos y estadounidenses, como parte del pacto mediado por Estados Unidos para permitir la liberación de Arafat. Cuatro de esos hombres son culpados por el asesinato de un ministro del gabinete israelí.
El encarcelamiento de los seis palestinos es supervisado por un ex director de la Prisión Brixton, instalación de alta seguridad de Londres donde han estado encerrados combatientes del Ejército Republicano Irlandés y otros presuntos terroristas, según la embajada británica en Israel.
Edición periodística: Gerardo González y Juan Fernando Lara . Fuente: agencias.