Sumergida en el ajetreado mundo de la televisión, Verónica Castro atendió la llamada telefónica desde su camerino. Fue al filo de la noche de un trajinado día durante el cual había pospuesto varias veces la entrevista.
Agotada, después de grabar algunas escenas de la nueva telenovela que protagoniza, Pueblo chico, infierno grande -que se transmite por sistema de cable en Costa Rica a las 9 p. m.-, recargó sus baterias y se dispuso a sostener una amplia conversación. Una plática de tú a tú, en la que reflejó su cálida, abierta y humilde personalidad.
Verónica Castro es licenciada de relaciones internacionales por la Universidad Autónoma de México. Es mujer de empeño, actriz y cantante que lleva más de tres décadas caminado por los senderos del éxito. Es admirada por los mexicanos y hasta en fronteras lejanas, como Rusia.
He aquí el "lavadero", como llama ella a sus entrevistas en el programa La tocada, espacio que programa canal 2 ocasionalmente los domingos por la noche.
- ¿Cómo surgió la idea de programas como Aquí está, Mala noche no, La movida y ahora La tocada?
-En México siempre hemos sido muy nocturnos; muy parranderos, como decimos. A veces quieres distraerte, salir y no tienes forma económica de hacerlo. Entonces pensamos que sería bueno, para la gente que a lo mejor llegaba muy cansada de trabajar y quería relajarse, encontrar algo agradable en la pantalla; pláticas sencillas, picarescas y divertidas. Surgió de una necesidad de mi pueblo, de mi gente. Era una necesidad de desvelarse la que se tenía, por lo menos en mi país, porque hay gente que no sabe dormir, como es el caso mío. La tocada la terminé en diciembre porque la telenovela comenzaba en enero y era demasiada imagen.
- ¿A qué atribuye el éxito de La tocada y que todos los artistas quisieran estar en su programa?
-Fíjate que, afortunadamente, como la serie gustó mucho y no teníamos tiempo definido para terminar -por lo que el artista podía hablar de toda su vida, cantar lo que quisiera, contar su historia-, entonces logró un lugar importante.
- ¿Alguien que siempre haya querido entrevistar pero que hasta el momento no ha podido?
-Para las últimas series quería traer a Sofía Loren, pero no pude tener el contacto con su manager.
-En La tocada usted usó muchas pelucas. ¿Cuántas tiene?
-¡Híjole! Como 50. Lógicamente, les cambiaban de color, les cortaban el pelo (ríe). En fin, hacíamos malabares. Las utilizaba porque, como estaba grabando la telenovela y se dan alrededor de 14 cambios de ropa al día y cambios de peinado, cuando llegaba la noche me dolía la cabeza, y por eso me ponía la peluca, para no maltratar más mi cabello.
-Además, usted luce más delgada
-Yo nunca me había cuidado. Siempre hice ejercicio pero no como para bajar de peso o moldear el cuerpo, sino para mantenerme. Así me conocieron, pero decidí cuidarme porque el público cada vez se vuelve más exigente.
- ¿Y la cirugía plástica?
-Me la hice hace tres años debajo de los ojos porque me habían salido unas arruguitas y me las quité. Además, hace cinco años me quité dos tallas de busto. Tenía demasiado y no me permitía verme delgada. Además, no soy muy alta: mido 1,56 metros.
-Al hacer un recuento de su carrera, ¿cuál ha sido la mejor telenovela?
-Pueblo chico, infierno grande porque es la que más se ha cuidado, tanto en producción, como en dirección, vestuario y demás. No sé si es porque interpreto una historia de la vida real. Los ricos también lloran fue la mejor en su época: es mi consentida. Es el papel con el que toda mujer sueña: no ser ni tener nada y de repente llegar a ser, estar y tener. Esa historia me abrió puertas en muchas partes del mundo.
- ¿Por qué estaría dispuesta a sacrificar su carrera: por la política, acaso?
-Sacrificar, no. Si me decido a hacer política, pues hago política y no es sacrificio. Dejaría mi carrera porque en un momento dado sienta que ya no estoy funcionando, que la gente no quiere verme o porque ya no me siento cómoda. Estudié relaciones internacionales, soy diplomática de carrera, recibida, y, bueno, puedo dedicarme a la política. Me gusta mucho, me interesa. Sería una decisión y no un sacrificio.
-El mejor galán con el quien ha trabajado...
-He sido muy suertuda. Con todos me he llevado bastante bien, me he sentido muy cómoda; por ejemplo, con Guillermo Capetillo, quien me acompañó en Rosa salvaje. Somos muy amigos y ahora vuelvo a trabajar con él.
- ¿Quién besa mejor?
-(Ríe) Lo que pasa es que no se siente, porque, cuando lo estás haciendo, Aquí está la Vero tienes tanta complicación de diálogos, de escenas, de apuntador en el oído, que realmente no se logra sentir nada. Se está más preocupado por lo que sale en las cámaras, lo que tienes que decir y la intención que tienes que dar. Además, se preocupan más ellos que yo (vuelve a reír).
-Utilice cinco palabras para describirse
-Tengo delirio de trabajo, a veces soy indecisa, soy muy responsable y miedosa para el futuro, porque todo lo veo muy incierto, con muchos problemas. Soy paciente y me gusta divertirme mucho, pero, cuando se trata de trabajo, soy exigente.
- ¿Cómo anda sentimentalmente?
-Estoy tranquila. Decidí darle vacaciones al corazón porque, cuando lo pongo a trabajar, se me olvida todo (ríe). Estoy dedicada al trabajo, no tengo pareja. Algún día la tendré. No espero nada de nadie. Creo que, si me lo merezco, se dará. La verdad es que nunca he tenido la obsesión de casarme. Lo que siempre quise, desde los 19 años, fue tener hijos, y se me dio, aun cuando en aquella época de los 70 debí afrontar la crítica. Afortunadamente sé vivir muy bien. La soledad es mi compañía de toda una vida; la disfruto bastante; no me molesta para nada.
- ¿Conoce Costa Rica?
-Tuve la oportunidad de estar de paseo unos días hace varios años. Tengo muchísimas ganas de ir. Si Dios quiere, terminando las grabaciones, voy para allá, porque Cristian me cuenta maravillas, me dice que las mujeres más bellas están ahí, y quiero ir.
- ¿Cuál es la clave del éxito?
-Constancia, resistencia, amor y preparación.