A nivel mundial, se dice que existen 1,5 millones de especies de hongos, como el moho que se forma en el pan, pero los científicos han descrito apenas unas 75.000, lo cual representa solo el 5% del total.
Estas cifras dejan en evidencia que, si bien existe una gran diversidad biológica en el planeta, no hay tantos científicos en el país ni en el mundo estudiándola.
“Cada grupo de hongos tiene uno o dos especialistas, y hay grupos que ni siquiera se han estudiado”, dijo Julieta Carranza, presidenta de la Asociación Latinoamericana de Micología.
En un esfuerzo por intercambiar conocimiento y aumentar la investigación científica sobre el tema, 400 especialistas se encuentran reunidos en el país con motivo del VII Congreso Latinoamericano de Micología, el cual se realiza en la Universidad de Costa Rica (UCR) del 18 al 21 de julio.
“La investigación en química y fisiología de los hongos es importantísima porque a partir de ahí se pueden estudiar diferentes derivados que más adelante podrían generar medicinas. Por bioprospección, por ejemplo, se está buscando la cura del cáncer y su tratamiento”, dijo Carranza.
A nivel regional, los brasileños son los que llevan la batuta en producción de ciencia. Para Carranza, Brasil tiene conformados grupos de investigación que cuentan con respaldo estatal.
“En Brasil, la investigación no solo es fuerte, sino que se da en diferentes áreas. Por ejemplo, los brasileños están trabajando en medicina, en tratar enfermedades causadas por hongos en seres humanos, y, gracias a la ingeniería genética, están introduciendo plásmidos (moléculas circulares de ADN) de ciertos hongos que confieren características que cambian el organismo”, explicó Carranza.
A Brasil, le siguen México y Argentina, en cuanto a cantidad de especialistas y estudios, mientras que, a escala centroamericana, Costa Rica es la que tiene más producción científica en el campo de la micología, sobre todo estudios en taxonomía que permiten clasificar y describir a los diferentes especímenes. “Primero tenemos que conocer lo que tenemos y luego se puede hacer estudios aplicados”, dijo Carranza.
Para Carranza, aún falta ese enlace con la empresa privada, ya que los hongos, por su potencial enzimático, tienen una infinidad de aplicaciones. Una de ellas es como degradadores de sustancias producidas por el ser humano como plásticos o acetatos, lo cual contribuiría con el ambiente.