San Francisco (EEUU). Como si de pañales o cuchillas de afeitar se tratase, unos teléfonos celulares que estarán a la venta en todo tipo de tiendas, incluso en gasolineras, irán a parar a la basura después de ser utilizados.
Una pequeña compañía de Garden Grove, en California, llamada Hop-On, acaba de obtener el visto bueno de las autoridades estadounidenses y está a punto de lanzar al mercado sus móviles de usar y tirar.
Los celulares, del tamaño de una baraja de cartas y de plástico, incorporarán un altavoz para el oído y un cargador de baterías y, para abaratar el precio del producto, no tendrán ninguno de los pluses que incorporan la mayoría de los teléfonos estándar.
No dispondrán de la agenda telefónica o pantalla de cristal líquido, con la excepción de la opción de "manos libres", que sí estará incluida.
El artículo se venderá en todo tipo de establecimientos, desde la tienda de la esquina hasta las grandes superficies como Target o Walmart, por un precio a partir de 40 dólares con tarjetas para hablar 60, 90 o 120 minutos.
Pasado este tiempo, el teléfono -que se fabricará por contrata en países con mano de obra barata, como China, Taiwan o México- irá a parar al cubo de la basura o de vuelta a la tienda para obtener un reintegro de cinco dólares.
El director de Hop-On, Peter Michaels, está convencido de que el producto será toda una revolución y espera que para las próximas Navidades el país se inunde con los celulares de su compañía, arañando un pellizco a la industria del móvil que, según sus datos, mueve en EEUU unos 63.000 millones de dólares al año.
Los planes de Michaels son ambiciosos, ya que también quiere lanzar un aparato más barato en Europa, de unos 30 dólares, que estaría basado en GSM, un sistema digital telefónico muy utilizado en ese continente.
Este producto todavía está pendiente de aprobación por las autoridades estadounidenses.
La compañía también está negociando con grandes corporaciones que podrían optar por estos teléfonos desechables como regalos promocionales, con fundas que incorporarían la publicidad de la empresa.
Para quien se pregunte para qué se necesita un producto de usar y tirar cuando es tan sencillo (y tan barato) adquirir un móvil no perecedero, la compañía lo explica en su página web (www.hop-on.com).
Afirma que es la solución ideal para tener controlados a los niños, para cuando se sale de vacaciones, en viajes de negocios si se opta por pagar tarifas de llamada local o para aquellos que no quieren suscribirse a un plan de teléfono que obliga a pagar una cuota mensual fija.
La compañía, que inicialmente iba a lanzar el producto en primavera, espera hacerlo inmediatamente, primero en el sur de California y unos tres meses después en el resto de Estados Unidos.
Michaels, cuya empresa está negociando un acuerdo con varios proveedores de telefonía para ofrecer el servicio, ha señalado que venderán "tantos teléfonos como puedan fabricar".
Aunque las organizaciones ecologistas todavía no se han pronunciado públicamente al respecto -probablemente debido a que el teléfono todavía no está en el mercado- es de esperar que no se muestren entusiasmadas con la idea.
La contribución de estos aparatos a la mayor comodidad del consumidor parece indudable, pero no se puede decir lo mismo de su aportación al medio ambiente, pues el producto, además de otros materiales no biodegradables, incorpora baterías de litio diseñadas para durar un año.
Edición periodística: Gerardo González y Juan Fernando Lara . Fuente: agencias.