El médico especialista en otorrinolaringología Antonio De la Cruz Martínez, destacado cirujano e investigador en el campo de la otología y en el tratamiento de los tumores de la base del cráneo, falleció el viernes 31 de julio, a los 65 años, en Los Ángeles, California.
Considerado como un “maestro” y el “Franklin Chang” de la Medicina por quienes lo conocieron y aprendieron de él, De la Cruz murió repentinamente. Se presume que falleció por problemas cardíacos, informó su hermano, Álvaro De la Cruz. El médico deja esposa y dos hijos.
Aunque Antonio De la Cruz desarrolló toda su carrera profesional en el House Ear Instituto, de Los Ángeles, Estados Unidos, sus colegas costarricenses le agradecen que nunca olvidó su país.
Desde pequeño, contó su hermano, De la Cruz se inclinó por las ciencias. Menor de nueve hermanos, su amor por la Medicina lo empezó a demostrar desde que cursó la primaria, en la Escuela Buenaventura Corrales, y la secundaria, en el Colegio Saint Francis.
Apenas obtuvo el título de especialista, realizó un entrenamiento en el House Ear Institute, donde se quedó y destacó como uno de los principales especialistas de ese centro de prestigio mundial en los tratamientos para nariz, oído y garganta.
De la Cruz viajaba frecuentemente a Costa Rica para dar seminarios y compartir sus técnicas quirúrgicas con colegas otorrinolaringólogos.
Muchos especialistas ticos aprendieron de él nuevas técnicas para la cirugía de base de cráneo y el abordaje traslaberíntico, para operar tumores localizados en el nervio auditivo.
“Él llegó a ser de los mejores otoneurólogos del país y del mundo. Era muy conocido en toda Latinoamérica y era uno de los grandes en el House Ear Institute”, recordó Luis Arce Rodríguez, coordinador de otorrinolaringología en el Hospital Hotel La Católica.
Aportes. Julián Chaverri Polini –hasta hace poco jefe de otorrinolaringología en el Hospital México y nuevo jefe de la sección de cirugía de ese hospital--, describió a De la Cruz como “un profesional de primera línea a nivel mundial.
“Sus principales aportes fueron en la otología y en la neurología otológica. Pero lo más importante en él fue la transmisión del conocimiento a todo el mundo, principalmente a Latinoamérica.
“A Costa Rica le ayudó muchísimo. El servicio de otorrino del Hospital México se benefició tremendamente con su ayuda. Él venía a operar casos complejos con cierta frecuencia”, agregó Chaverri.
Según la página del House Ear Institute, al momento de su muerte De la Cruz trabajaba en varios proyectos, entre ellos uno sobre la atresia congénita.
De la Cruz presidió múltiples organizaciones en Estados Unidos como la Asociación Estadounidense de Neurootología y la de la Asociación Panamericana de ORL.
Entre los reconocimientos recibidos está el premio al servicio distinguido por la Academia Estadounidense de ORL y ser miembro honorario de las sociedades de ORL en Italia, India, Portugal, Brasil, México, Venezuela y Costa Rica. Estuvo en la lista de los mejores doctores de Los Ángeles.