Raquel salió del colegio y comenzó a trabajar. Tenía 19 años y todo iba bien; pero un buen trabajo de agente de ventas, eficiente y productivo, requiere abandonar ciertas ilusiones, como la de continuar estudios universitarios.
Después de cuatro años de rutina, Raquel trabajaba más de ocho horas diarias y empezó a caérsele el pelo.
Fue entonces cuando comenzó a preguntarse lo que realmente quería (las pelucas no estaban en sus planes).
Allí empezó la historia de Raquel Hernández.
Desde entonces ha pasado el tiempo suficiente como para que ella pueda relatar su pasado con una sonrisa "de oreja a oreja". Ahora tiene 25 años y una melena que le llega a la cintura; además, un compañero que también es actor y un negocio propio.
El debut de su carrera como actriz profesional comenzó el fin de semana pasado, en el Teatro Giratablas, cuando presentó el monólogo La mujer sola, que compone la obra Partes femeninas, del dramaturgo italiano Darío Fo.
En un montaje dirigido por el veterano actor Gerardo Arce, Raquel encarna a María, una `típica' ama de casa que "todo lo hace para adentro".
De nuevo sobre el escenario, Raquel concluirá este fin de semana con sus presentaciones. Después, ya veremos qué pasa, pero el teatro sigue allí.
¿Ser o no ser?
No tenía por qué hacerlo, pero lo hizo. Un buen día renunció al trabajo que, después de cuatro años, le había dado "todo".
Para entonces ya era una estudiante incorregible del Taller Nacional de Teatro (TNT); un lugar que, como ella misma dice, le sacó "todos los jugos y todas las leches".
Durante dos años se preparó y luego no pudo dejarlo.
Raquel no oculta lo duro que puede resultar una decisión como la suya, pero se anima pensando que hace lo que quiere hacer; es su elección personal.
Su estreno en el teatro profesional también ha estado marcado por Gerardo Arce, considerado uno de los mejores actores del país.
A su lado, Raquel ha tenido la oportunidad de perder el entusiasmo y de volver a recobrarlo.
"Gerardo tiene mi edad de hacer teatro. Cuando él me dijo: `Vale la pena seguir', me dio muchísima seguridad. Me ha enseñado el oficio del teatro `sin asco'", comenta Raquel.
Aunque recuerda sus años en el TNT como fundamentales, esta nueva experiencia es distinta. Sus cuentas son con ella misma: "Si a alguien le gusta el teatro, debe hacerlo. La gran contradicción es que te enseñan a tener la sensibilidad de un bebé y, al mismo tiempo, las cosas a las que te enfrenta el medio son muy duras. De todos modos, el teatro es un medio para decir y ahora tengo muchas ganas de decirlo todo".
Las funciones de Partes femeninas serán este fin de semana en el Teatro Giratablas (solo jueves, viernes y sábado) a las 8 p. m.