La camiseta rojinegra le dio un giro a la carrera de Ronald Chaves, lo catapultó a la Selección y lo convirtió ayer en el foco de atención de la prensa y de una buena cantidad de aficionados, que asistieron al primer contacto de la Tricolor con Horacio Cordero.
Después de la charla matinal de presentación de la planilla, Chaves confesó a La Nación que se sintió aturdido por tantas cámaras, micrófonos, libretas y cazaautógrafos, que lo siguieron por los rincones del vestíbulo del Estadio Nacional.

La atención de los medios no inmutó la personalidad sencilla y humilde de este hijo de Esparza, quien tuvo que anclar con éxito en la alineación alajuelense para ser convocado al proceso nacional en la eliminatoria mundialista rumbo a Francia 98.
"Me siento muy contento porque llegó la oportunidad que merezco desde hace tres temporadas", dijo el mundialista juvenil de Arabia Saudita 89.
Acostumbrado a esbozar sus puntos de vista con vehemencia, el volante anadió: "Es injusto que a los futbolistas que militan en equipos pequeños no se les dé la oportunidad de ser llamados a la Selección."
Formado en la divisa naranja y con una temporada en Ramonense, este esparzano vio limitadas sus posibilidades de ser miembro de la Tricolor a causa de dos problemas físicos que lo dejaron fuera de anteriores convocatorias.
Lesiones
"Fui al Mundial Juvenil de Arabia Saudita en 1989. Tuve la oportunidad de asistir a unos Juegos Centroamericanos, pero una operación de pubalgia me sacó de la nómina. Toribio Rojas me llamó a la Selección que participó en 1995 en el torneo de UNCAF, pero días antes de partir sufrí la operación del menisco", comentó Rónald.
Carraco no olvida su pintoresco terruño y los problemas sociales que arremeten al cantón central de Puntarenas. Por eso fundó una escuela de futbol, que cuenta con una centena de alumnos.
"Los niños deben de estar felices por mi convocatoria a la Selección. Ellos me ven como su ídolo y yo trato de corresponderles mediante una formación humana, que los aleje de los vicios que abundan en Puntarenas", expresó con orgullo el porteño.
Rónald está motivado y feliz. Siempre fue figura en el equipo naranja y su arribo a la nómina del monarca lo vuelve a ubicar en los primeros planos del balompié tico.
"No creo que me vaya a pesar la camisa de la Tricolor. Tengo mucha confianza y deseos de demostrar lo que valgo. Con esfuerzo, trabajo y humildad, las cosas siempre salen bien", manifestó el nuevo integrante del escuadra nacional.