por Rocío Ayuso
Los Angeles (EEUU), 26 abr (EFE).- El actor Andy García, uno de los hispanos con más éxito en Hollywood, se expresa seguro y confiado en su trabajo en una entrevista para hablar de su última película, "Confidence", que retrata el mundo de los timadores.
"Claro que me siento confiado en lo que hago", aseguró a EFE con aplomo este intérprete de origen cubano.
"Se trata de algo que consigues teniendo la preparación y el conocimiento en lo que haces", explica el actor, nacido en La Habana hace 47 años, convencido de que nadie nace sabiendo.
Es una seguridad en sí mismo que le ha permitido formar parte de un reparto conjunto que también integran Dustin Hoffman, Ed Burns y Raquel Weisz sobre un mundo de timadores y mafiosos en el que García interpreta a un agente de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI).
"Me gustó el guión y sobre todo me fascinó mi personaje, un tipo de Florida como muchos que conocí. Como el padre de mi padrino. De hecho intenté hacer así un homenaje a los que conocí de pequeño", detalla el intérprete que estudió teatro en aquella universidad.
A Florida llegó con su familia huyendo de Cuba después de la fallida invasión de Bahía de Cochinos, en 1961, y allí comenzó a germinar un deseo que no fue fácil de conseguir, dados todos los estereotipos que existen en Hollywood contra los hispanos.
Sin embargo, García tuvo la suficiente confianza como para perseverar, recompensado en su carrera con una candidatura al Oscar como mejor actor en papel secundario por "El Padrino III", la última entrega de la saga cinematográfica de Francis Ford Coppola.
"Las cosas nunca vienen servidas en bandeja de plata. Nada en mi vida me vino fácil. Ni en la mía ni en la de mis padres. Así que estoy preparado para ese camino porque al final es sueño siempre es satisfactorio", comenta.
Ahora el sueño va más allá, preparando desde hace más de diez años el rodaje de su primera película como director, "The Lost City", una historia basada en una novela del cubano Guillermo Cabrera Infante que transcurre en La Habana a comienzos de la Revolución castrista.
Un proyecto que finalmente espera comenzar a rodar para finales de año con la presencia de Dustin Hoffman, Robert Duvall, Benjamín Bratt, el puertorriqueño Benicio del Toro y probablemente el español Javier Bardem.
Al menos eso espera porque como reconoce, "todos tienen derecho a cambiar de opinión" pero de acuerdo con García, el intérprete español le ha dicho que sí, al menos por el momento.
Claro que, como reconoce, "The Lost City" sigue siendo un sueño que está en camino. "Un sueño en el que tienes fe, en el que tienes confianza, uno de esos momentos en la vida en los que hay que perseverar", dice el artista.
García, casado desde hace más de 20 años con María Victoria Lorido y padre de tres hijas y un varón, persevera además en darle la mejor educación posible a su familia porque "también se puede dar confianza mediante el ejemplo".
Un ejemplo que se ha quedado muy grabado al menos en la mente de la mayor, Dominik García-Lorido, que ya ha hecho su debut en "Steal Big, Steal Little" y que sigue los pasos de su padre en el cine.
"Me preocupa porque esta es una profesión difícil pero nada viene gratis y me siento muy feliz de que tenga una pasión", reconoce.
Junto a García es inevitable hablar de la situación cubana, en especial a la vista de los últimos acontecimientos en la isla donde, como subraya el actor, el presidente Fidel Castro "se aprovechó de la guerra con Irak" para llevar a cabo una de las mayores violaciones de los derechos humanos cometidos en Cuba en los últimos años.
"No entiendo como un artista puede ir allí y cenar con él", responde con energía cuando se le pregunta por las últimas visitas de destacadas figuras de Hollywood a la isla, por donde recientemente han pasado estrellas del cine estadounidense como Steven Spielberg, Kevin Costner y Oliver Stone.
El actor reconoce que no ha visto el documental filmado por Stone sobre el líder cubano, titulado "Comandante", pero cuestiona la responsabilidad de este tipo de acercamientos a Cuba que en su opinión son utilizados por Castro "para ganar publicidad" para su régimen.
"Yo no le daría la mano. No quiero sangre en mis manos", concluye con la misma rotundidad el actor. EFE
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