En Costa Rica es factible rastrear a los primeros cantantes de orquesta gracias a que todavía vive uno de ellos: Paco Quintana. El otro fue Óscar Fernández Boschini, más conocido como el Gato Fernández , fallecido en fecha reciente.
A principios de los años 40, Paco Quintana, vocalista de la orquesta de Gilberto Murillo, tuvo un disgusto con el administrador de El Sesteo, sitio donde tocaba ese grupo; por esto, Quintana intercambió su puesto con Fernández, cantante de la orquesta de Néstor Cubero.
Los únicos vocalistas de orquesta de aquella época eran Paco y Óscar, y un joven de apellido Morúa, primera voz de la orquesta de Julio Barquero.
Siendo muy joven, Óscar Fernández fue invitado a hacer una prueba con la orquesta de Hugo Mariani, quien tocaba en El Sesteo. Llegó hasta ahí recomendado por el saxofonista Pepe Guevara, vecino de Fernández.
Con la interpretación del bolero Inconsolable , Óscar fue aprobado por el maestro Mariani; sin embargo –contaba el propio Fernández–, por motivos de inseguridad no se presentó al baile de la noche. Entonces se frustraron temporalmente las aspiraciones artísticas de Fernández.
Posteriormente, otra vez inducido por Pepe Guevara, Óscar se incorporó a la orquesta de Alcides Prado en un baile que se realizó en la Cigarrería Antillón, situada en ese tiempo al costado este de la plaza González Víquez, en San José.
Con el bolero Vuélveme a querer , de Mario Álvarez –compositor cubano afincado en México–, Óscar Fernández inició formalmente su carrera de cantante de la orquesta de Alcides Prado, con la que estuvo cerca de un año.
Con dicha orquesta, Fernández participó en la grabación instrumental de Saxofones , realizada en los estudios de la emisora La Voz de la Victor, ubicada en la avenida Segunda.
Óscar Fernández había dado sus primeros pasos como cantante de un trío formado por Mario Fonseca, Alberto Rodríguez e Isidoro Asch (padre). Este fue un grupo fundado por vecinos del barrio Luján, donde vivía Fernández. El trío no tuvo nombre comercial ni realizó grabaciones, pero fue el fogueo ideal para aquel principiante.
En La Orquídea. Néstor Cubero era un músico que repartía su tiempo entre la Banda de San José y su orquesta de baile, titular del salón La Orquídea, situado en el paseo de los Estudiantes.
Óscar Fernández llegó a ese grupo gracias a que su hermano Manuel era compañero del pianista de la orquesta. Este, de apellido Drumond, lo invitó a realizar una prueba en el Salón Muñoz, de San Pedro de Montes de Oca.
Desde ese momento, Fernández fue el cantante de una de las orquestas más reconocidas del país.
La publicidad identificaba a La Orquídea como el Templo azul de música y alegría y a la orquesta de Cubero como La que llena todo de ritmo . Este grupo se componía de catorce músicos, quienes ganaban tres colones por hora, con jornadas bailables de cuatro horas.
La orquesta también se desplazaba a Puntarenas, donde se cumplían las temporadas de verano en el Victory Club y en el salón Los Baños. En 1944, en una entrevista concedida por el maestro Cubero a la revista Pro-Arte , este destacó que la disciplina era el secreto de su éxito y su vigencia.
Algunos de los músicos que pasaron por esa orquesta fueron: Pedro León Murillo, Julio Cuevas, Armando López Castillo, Quincho Prado, Hugo Monge, Drumond, Carlos Troz y Salvador Moya.
Los críticos de la época coincidieron en que esa orquesta alcanzó niveles de verdadera excelencia; sin embargo, todavía a principios de los años 40 era muy difícil realizar grabaciones de estudio.
De esta agrupación no se conservan registros discográficos, y del mismo Óscar Fernández solamente quedan grabaciones domésticas hechas en la casa del ingeniero Eladio Jara.
Con la Orquesta Murillo. Hacia 1942, Óscar Fernández pasó a la orquesta del maestro Gilberto Murillo; con esta agrupación grabó el bolero Recordando mi puerto y otra melodía: Doris , ambas de Orlando Zeledón.
Óscar también grabó otra pieza, denominada Tu nombre . Estos discos no se conservan pues las técnicas de grabación y los materiales utilizados no aseguraban la perdurabilidad de los registros.
En cierta ocasión, cuando la orquesta Murillo tocaba en un salón de baile ubicado en San Juan de Tibás, se acercó una joven a solicitar una prueba de canto.
Fernández convenció de atenderla al maestro Murillo, quien estaba buscando una voz femenina, y allí nació la carrera artística de Rosario Coto. Ella se incorporó de inmediato a la agrupación.
La orquesta de Gilberto Murillo tenía un grupo de saxofones de primera línea: José Murillo, Pin Piedra, Pánfilo Chavarría y Antonio Zapata. En las trompetas figuraban Ike Son, Piquín Castro, Roberto Mata y José Díaz.
Jesús Brenes tocaba el trombón; José Luis Piedra, la batería; Papi Montero, el contrabajo; Mayid Sabatini, las tumbas; José Guitarrón Ortiz Medina, el bajo; Gilberto Reyes, el violín, y Gilberto Murillo, el piano.
De esa orquesta existe una famosa caricatura realizada por Róger López, la que se utilizaba para promover la agrupación. Después de estar extraviado por mucho tiempo, el dibujo original llegó a manos de Fernández, quien lo recuperó para la memoria popular.
El celebrado Óscar Fernández se retiró de toda actividad musical en 1948 y nunca volvió a cantar profesionalmente. Falleció en San José el 11 de octubre del 2005.
EL AUTOR ES INVESTIGADOR MUSICAL Y DIRIGE UN PROGRAMA DE MÚSICA POPULAR QUE RADIO NACIONAL TRANSMITE LOS DOMINGOS A LAS 8 P. M.