México. La masacre de 26 indígenas ocurrida el fin de semana en el estado mexicano de Oaxaca revivió el fantasma de la impunidad y salpicó al Gobierno del presidente Vicente Fox.
Los diputados anunciaron anoche que citarán al titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Víctor Lichtinger, para que aclare la presunta relación de esta dependencia federal con la matanza.
Por su parte, Fox rompió con cuatro días de silencio y se refirió por primera vez a la masacre, perpetrada por un grupo de hombres fuertemente armados en un paraje conocido como Agua Fría, para atribuirla "al tipo de enfrentamientos cíclicos que han agobiado a algunas de nuestras comunidades".
Fox expresó sus condolencias a los familiares de las víctimas de la matanza, la primera que ocurre bajo su administración, y aseguró que su Gobierno colaborará con el de Oaxaca para aclarar los hechos.
"La violencia no puede ser el camino para que los mexicanos resolvamos nuestras diferencias (...) No debemos permitir que este tipo de enfrentamientos amenacen nuestra seguridad y nuestra vida", subrayó el mandatario en referencia a la hipótesis generalizada de que la masacre fue perpetrada en venganza por un antiguo conflicto de tierras entre comunidades vecinas.
Fox hizo estas declaraciones cuando crecen las voces que se cuestionan por qué no se tomaron medidas para evitar una masacre como la de Agua Fría cuando desde hacía años se conocía el grado de conflictividad de la zona.
Las declaraciones del presidente coincidieron con la decisión de la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Diputados de citar a Lichtinger para aclarar si un permiso de explotación forestal concedido por Semarnat habría propiciado la tragedia.
"Aunque reconocemos que este asunto es multifactorial, que no puede ser atribuido a una sola dependencia, como integrantes de la Comisión de Medio Ambiente nos interesa conocer el grado de participación de la Semarnat en los lamentables acontecimientos", explicó el presidente del órgano legislativo, Diego Cobo.
Lichtinger, por su parte, deslindó a la Semarnat de los hechos y afirmó que "nunca se dieron ni se darán permisos forestales (en la zona) debido al conflicto agrario".
Para muchos mexicanos, la masacre de Agua Fría revivió el recuerdo de sucesos similares, como Acteal o Aguas Blancas, y puso de manifiesto la situación de inseguridad e impunidad que prevalece en algunas regiones del país, donde a menudo impera la ley del más fuerte.
La organización "Las Abejas", que agrupa a familiares de las víctimas de Acteal, comparó anoche los hechos con los ocurridos en esta comunidad de Chiapas en diciembre de 1997, cuando paramilitares afines al entonces gobernante Partido Revolucionario Institucional asesinaron a 45 indígenas.
Pedro Gómez, portavoz de "Las Abejas", exigió a las autoridades que investiguen la masacre y reconoció que estos hechos han suscitado "que el fantasma del miedo recorra nuevamente" entre los sobrevivientes de Acteal.
Advirtió que si no se buscan soluciones a los conflictos políticos, sociales y religiosos que sufren las comunidades indígenas, "podrían seguir ocurriendo asesinatos, emboscadas o enfrentamientos".
El Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, acusó a las autoridades de no tomar las medidas necesarias para evitar lo ocurrido en Agua Fría.
"Se trata de una reedición de hechos en los que las víctimas son miembros de comunidades indígenas, para quienes nunca llegó ni la justicia agraria ni la protección judicial que demandaron", afirmó el director del Centro, Edgar Cortez.
Edición periodística: Gerardo González y Juan Fernando Lara . Fuente: agencias.