Madrid. A la cantante y actriz española Ana Belén, lo de mito sexual le suena ajeno. Lo dice una mujer que cuida mucho su físico y su voz y a quien muchos hombres atribuyen un morbo especial. "Soy muy poquita cosa. Puedo considerar que soy atractiva", reconoce en su biografía.
Lo del morbo lo expresaba muy bien el año pasado el actor Santiago Segura, en la fiesta que Víctor Manuel regaló a su esposa el día de su 50 cumpleaños. "Toda la vida -dijo el creador de Torrente - persiguiendo veinteañeras y ahora me doy cuenta de que la tía que me gusta de verdad tiene cincuenta tacos".
Los detalles de la fiesta de cumpleaños, rodeada de familia y amigos, y la anécdota de Santiago Segura pueden leerse en la biografía de la actriz y cantante que ha escrito el periodista Miguel Ángel Villena.
Musa de la izquierda y de la transición, sonrisa del Partido Comunista de España (PCE), militancia que abandonó en 1982, a Ana Belén le indigna la indiferencia, cuando no la amnesia, con la que las jóvenes generaciones de españoles contemplan nuestra historia más reciente.
Algo que ella intenta evitar en sus dos hijos, David y Marina, que han decidido seguir los pasos artísticos de sus progenitores.
A esta madrileña familiar y hogareña, amiga de sus amigos, le preocupa envejecer, pero no tanto por lo físico, sino porque es consciente de que en el cine y en el teatro hay menos personajes para las mujeres de su edad.
El cine es el medio al que confía dedicarse con más intensidad en los próximos años, como actriz -una de sus asignaturas pendientes es no haber rodado todavía a las órdenes de Almodóvar- y como directora, tras una primera experiencia en 1991 con Cómo ser mujer y no morir en el intento.
Ana Belén, así se lo confiesa a su biógrafo, se ve mayor y sobre un escenario. "En lo musical, le gustaría ser como María Dolores Pradera, y como actriz se fija en Berta Riaza", con quien comenzó en su juventud.
Son deseos de quien ha luchado toda su vida para "no ser devorada por la fama", alguien que quiere "morir aprendiendo".
Ana Belén es una géminis a quien le gusta la comida italiana y la japonesa, que fuma dos cigarrillos rubios al día -"en ocasiones especiales alguna calada a un canuto" (cigarrillo de hachís)-, y le encanta cantar jazz y reivindicar la frivolidad.