En su segunda visita a Costa Rica, el bailarín argentino Iñaki Urlezaga presentó, junto a su compañía Ballet Concierto un programa constituido por dos obras, la suite Carmen y Apolo y sus tías.
En vista de que no hubo programa de mano, paradójicamente, cosa frecuente en algunos eventos internacionales, se hace necesario citar algunos datos sobre las coreografías interpretadas, pues ni los presentes fuimos informados por micrófono, sobre el orden y los créditos de lo que se bailaría.
Carmen, ballet de un acto, fue creado por el cubano Alberto Alonso y estrenado en 1967, en el Teatro Bolshoi, hecho a la medida del talento de los bailarines soviéticos: Maia Plisetskaia (Carmen), NIkolai Fadeyechev (Don José) y Rachenko (Torero). Para esta suite las referencias musicales a la ópera de Georges Biset son de orden ambiental y la partitura del ballet fue arreglada por Rodion Schedrin, esposo de Plisetskaia.
El tema principal que Alonso planteó en Carmen es la lucha mortal entre la pareja dominada por la fuerza del destino.
Los argentinos nos presentaron la versión de Azari Plitseski, basada en el original del cubano que también fue protagonizada por Alicia Alonso, durante muchos años de su carrera como bailarina. El personaje femenino fue concebido como una mujer muy apasionada quien vivió con mucha libertad y se enfrentó a las convenciones de su tiempo.
Aldana Bidegaray asumió el papel de Carmen, cumpliendo técnicamente, mas le faltó en la interpretación la pasión que debe desbordar este personaje. En el protagónico masculino, Urlezaga se vio muy enamorado, es decir ayuno de malicia para encarnar al embustero de Don José, aún así resultó emotivo su solo. Por su parte, el cuerpo de baile cumplió adecuadamente las secciones españolizantes con los fuertes acentos rítmicos. Fernanda Colmegna interpretó el destino con fuerte domino corporal. En general, el nivel técnico del elenco es prolijo, pero estuvo ausente el espíritu latino de la puesta.
Como segunda obra de la noche, interpretaron de Oscar Araiz, Apolo y sus tías. Un divertimento con música de Offenbach, realizado especialmente, para Iñaki y sus bailarines. De este coreógrafo argentino, vimos en nuestro país, en la década del ochenta, otras obras interpretadas por el Ballet O Corpo de Brazil, y Danza Hoy de Venezuela.
Apolo y sus tías, fue estrenada en el 2000, en el Teatro Colón, especialmente para esta agrupación, y permite ver el potencial de Urlezaga desarrollado en tono lúdico. Sus giros, saltados, extensiones de las piernas y trabajo de brazos demuestran el talento del bailarín. El solista estuvo acompañado de Adrián Dellabora, quien logró un agradable papel de carácter al interpretar la maestra. Asimismo, las nueve bailarinas alternaron variaciones jocosas y brillantes. En este ballet, a los miembros de la compañía se les ve mayor fluidez en el uso del movimiento y la interpretación posee más naturalidad e intensidad. El diseño del vestuario de Renata Schuschen le dio vivacidad a la puesta.
Finalmente, resulta interesante poder ver obras de ballet creadas en el siglo XX ya que le permite al público amante de esta disciplina ampliar sus conocimientos más allá del repertorio característico de la escuela académica desarrollada por Maruis Peti pa, a finales del XIX. A Iñaki y su compañía aún les queda mucho por bailar.