El estar enamorado produce ciertas reacciones químicas, así como efectos hormonales en el cuerpo, que crean un estado emocional especial, esa especie de "andar en las nubes", como se dice en forma popular.
Los psicólogos han estudiado a profundidad los "efectos" del amor en los humanos, pero, solo recientemente, los fisiólogos y bioquímicos se han unido para buscar explicación a esta emoción del ser humano.
Los nuevos estudios tienden a coincidir en un enunciado: "El amor es involuntario y sin intención, simplemente llega". Y lo que implica es que no puede ser forzado o dirigido. Algunas veces es unilateral pues la persona amada no responde de la misma manera. El amor puede traer felicidad sin límite o miseria a nuestras vidas.
El corazón es el órgano del amor, es, en todos los aspectos, tan importante para la toma de decisiones como lo son la razón y la lógica. Sin embargo, en la sociedad contemporánea se enfatiza la utilización del hemisferio cerebral izquierdo (mente racional-lógica-razón).
Cuestión de químicos
Los investigadores Andreas Bartel y Semir Zeki, del Hospital Universitario de Londres, demostraron, con resonancia magnética, que se produce una respuesta en cuatro áreas específicas del cerebro, con solo mostrar la foto del ser amado a la persona enamorada. No se encontró la misma respuesta si el sujeto en estudio miraba la foto de un amigo u otra persona.
Según Zeki, esas cuatro áreas son las mismas que se estimulan con el consumo de drogas estimulantes como la cocaína.
Por esta razón, el amor romántico es para muchas personas una experiencia intoxicante.
Hellen Fisher, antropóloga de la Universidad Rudges, anota que el amor libera estimulantes naturales en el cerebro que hacen a la persona enamorada perder el apetito y el sueño.
Fisher anota que la "euforia" del amor desafortunadamente no dura para siempre y ha encontrado tres diferentes estados de la respuesta al amor. El estado inicial o de euforia, seguido por el amor romántico y, por último, el apego.
El químico liberado más conocido es la feniletilamina, anfetamina natural que causa estimulacíon y que también puede ser liberado en actividades físicas intensas.
La fenilalanina estimula la liberación de otro neuroquímico llamado dopamina, que a su vez estimula la liberación de oxitocina, hormona involucrada en la lactancia y en el momento del parto, pero también llamada por los investigadores como la "hormona del abrazo".
Los científicos tienen ahora evidencia de que esta hormona es liberada tanto por el hombre como la mujer en el juego inicial del amor, y llega a su máximo nivel durante el orgasmo.
Otros químicos cerebrales liberados son la norepinefrina, que a su vez ayuda a la liberación de adrenalina, que hace que el corazón se acelere, se sientan "palomitas" en el estómago y aparezca sudor en las palmas de las manos en presencia del ser amado.
La corteza cerebral controla el pensamiento lógico, mientras que las emociones residen en una estructura cerebral llamada el sistema límbico. Cuando se liberan muchos "químicos cerebrales felices" como la feniletilamina y dopamina, el sistema límbico es estimulado.
Algunos de los investigadores creen que el período de euforia puede durar de 18 meses a cuatro años y luego el cuerpo se acostumbra al estímulo y la relación pasa al estado de apego en el cual el cerebro produce unos químicos llamados endorfinas, opiáceos naturales (parecidos a la morfina), que calman la mente y reducen la ansiedad.
Charles Panati, en su libro Orígenes sexy y cosas intimas , anota que las tasas de divorcio son mayores en los matrimonios a los cuatro años de casados, ya que los químicos cerebrales en respuesta a la relación cambian y muchas veces uno de los miembros de la pareja desea experimentar de nuevo el período de euforia.
Lo que todavía no se ha podido encontrar, es "el gatillo" que determina la liberación de esos neuroquímicos o los deja de producir.
Y al final, no podemos explicar el fenómeno del amor solo con neuroquímicos y hormonas. El ser humano es más complicado y su medio ambiente, herencia cultural, personalidad y otras muchas variables, contribuyen en la selección de su futura pareja.