El encuentro fue impactante. En el momento, Iván y Charlotte solo atinaron a darse un amistoso beso en la mejilla. La espera fue larga para Iván. El avión de Mexicana tocó suelo costarricense poquito antes de las 7 p.m. del jueves último, y hasta las 7:30, ella salió de la terminal.
Durante cinco meses, la pareja mantuvo un noviazgo vía e-mail y teléfono y hasta ese día, el anterior a su boda civil, se conocieron personalmente.
Chateando por Internet
Fue a finales del año pasado cuando el costarricense Iván Mora (30 años), ujier en la Asamblea Legislativa, conoció a la mexicana María Isabel Charlotte Rosas (23 años), secretaria en la Universidad Autónoma Metropolitana.
Ambos solían participar en el chat room Ticojoe. Allí empezaron a entablar una amistad cibernética; sin embargo, el espacio cerró. La pareja dejó de chatear poco más de dos meses.
Fue en febrero pasado cuando, por casualidad, Cronos (el seudónimo de Iván) entró al chat Ticos (http://www.costarica.com/webchat) y se encontró con que Chary (seudónimo de Charlotte) estaba conectada.
-Me habías hecho mucha falta-, le dijo ella.
-Vos a mi también-, contestó él. Así reiniciaron la relación.
Casi diariamente conversaban. Hablaban de sus familias, del trabajo, de ellos, de sus países. Cuando entraron en confianza, intercambiaron las direcciones de correo electrónico. Luego, un día, los números telefónicos. Una noche, Iván llamó a México; hablaron como una hora. Desde ese día, las llamadas fueron diarias.
En la cuarta..., o quinta llamada, Iván declaró a Charlotte su amor. Pero desde el principio dejaron claro que no querían dejar su relación tan solo al correo electrónico y a las llamadas, debían conocerse pronto.
Enamorados
"Yo soy una persona detallista, si me dicen palabras dulces y me chinean... me ganan", afirma Iván; y topó con suerte, porque Charlotte es el tipo de mujer chineadora.
A Chary, lo que más le agrada de Iván es su carácter, y está enamorada de sus sentimientos. Afirma que un detalle que nunca olvidará fue cuando él le mandó una fotografía suya, de dos años, acompañado por su abuelita, "era un bebé hermoso", afirma.
Cuenta que "Iván me caía mal cuando lo conocí", pero eso cambió rápido.
De hecho, el novio afirma que "no necesitaba conocerla personalmente, en mi corazón yo sentía la autenticidad de los sentimientos de ella". Ambos sostienen que sus espíritus se enamoraron antes de conocerse en persona.
Sin embargo, el encuentro tenía que llegar y ocurrió tan solo un día antes de la boda civil.
El jueves por la noche, una vez que Charlotte y su amiga Lilia -quien vino para servir de testigo- se instalaron en el Quality Hotel, Iván las llevó a un corto paseo por San José: estuvieron en el Hotel Costa Rica, en las afueras del Teatro Nacional, en la Plaza de la Cultura, en el quiosco del Parque Central y terminaron en La Esmeralda.
El viernes, a las 3 p.m., se casaron civilmente en San Antonio de Coronado. En México -aún sin fecha definida-, se casarán por la Iglesia y para hoy, por la tarde, han organizado una boda cibernética.
En el ciberespacio
"Tenemos muchos amigos en Internet, la mayoría no pueden ir a México ni venir a Costa Rica, entonces ideamos una forma para que participaran de la boda", cuenta Iván.
En el site costarica.com hay una página (www.costarica.com/boda) donde aparece toda la información sobre ellos y la ceremonia.
El matrimonio se realizará en las oficinas de Radiográfica Costarricense a partir de las 3 p.m. Estarán presentes, además de los novios y el abogado Juan José Vargas, Lilia y Diana, como testigos del enlace.
Todo se hará a través de la red. Estarán todos conectados al chat y allí se realizará la boda.
Finalizado el matrimonio, todas las personas que quieran hablar con la pareja, hacerles preguntas, o enviarles mensajes, pueden ingresar al web y participar.
Tras la ciberboda, los esposos Mora Rosas disfrutarán, muy probablemente, de una velada a ritmo de mariachis y con sabor a tequila, en La Esmeralda.