Mamita, yo no quiero un hermanito, lo que quiero es un perrito, chiquitito y juguetón"... Pocas frases reflejan tan bien la realidad como ese estribillo de una popular canción, pues muchas personas compran perros por el impulso de un sentimiento momentáneo.
Lamentablemente, no saben que detrás de ese ruego inocente se traspapela una lista de responsabilidades que debe repasarse, con mucho cuidado, al decidir llevar una mascota a vivir con la familia, en la casa.
"Muchas veces, la gente se deja llevar porque el vecino tiene un perrito peludito, de cara muy bonita, o porque el chiquito de la casa se entusiasmó con un cachorrito. Entonces lo llevan a la casa y duermen con él, y lo chinean", criticó la presidenta de la Asociación Canófila Costarricense (ACC), Ana María Padilla.
Pero, cuando el cachorrito crece y se convierte en un adulto (cuando pierde el baby look , como lo llama Padilla) comienza el problema. "Lo sacan de la casa porque ya no es tan bonito, o porque se dan cuenta de que hace necesidades, o porque no entienden que, como todos los bebés, es travieso. Lo tiran al patio y, allí, se llena de parásitos y se ensucia. Entonces, cuando lo ven feo, dejan de hacerle cariño", agrega Padilla.
En forma similar opina Gisela Vico, presidenta de la Asociación Nacional Protectora de Animales (ANPA). Según ella, la gente no entiende que los animales no son juguetes. "Un perro no es el muñeco de He-Man con el que el niño hace lo que quiere, incluso maltratarlo", afirma.
Y es que el perro, tarde o temprano, se va a defender y puede parecer agresivo cuando lo hace. "Cuando eso pasa, el malo es el perro y por eso se le abandona en el patio", criticó Vico.
Ese abandono, precisamente, es una de las causas principales por las que un tierno y simpático cachorro se convierte en una bestia incontrolable, capaz de hacer mucho daño.
¿Educar o entrenar?
Mary Carmen Marín, veterinaria y bióloga experta en comportamiento animal, explicó que el perro necesita socializar con muchas personas. "El perro es un animal social. No le es suficiente estar en el patio, aunque el espacio sea muy grande, pues el amo debe satisfacer su necesidad social", detalló la experta.
Esa socialización está calendarizada en los cachorros: va desde la sexta hasta la duodécima semana de vida. En ese lapso cuando el perro aprende a "entender" su entorno y a asimilarlo se le debe permitir entrar en contacto con otros canes, con niños, gatos, ancianos, con ruidos diversos, etcétera; para evitar que se convierta en un animal tímido y asustadizo. "El perro tímido es muy propenso a morder y el mordisco por miedo es uno de los que causa más daño, pues va dirigido a las manos, a la cara y al cuello", advirtió la veterinaria.
Después de los cuatro meses el perro todavía puede aprender a socializar, pero necesitará más tiempo y paciencia.
Otra necesidad que surge cuando la familia ha adquirido un perro es la entrenarlo para que no cause daños en la casa. "Es lo mismo que con un niño al que se dedica tiempo para educarlo. Yo tengo que sacar tiempo para educar a mi perro", aseveró Marín.
Sobre esta base, muchos amos acuden a escuelas de entrenamiento para que sus perros aprendan algunos trucos.
Ricardo García, quien ha trabajado entrenando perros durante 7 años, recomienda, como mínimo, un curso de obediencia básica, que incluye enseñarle al perro a sentarse, caminar al lado, respetar entradas y salidas, y quedarse quieto.
Sin embargo, para Marín, educación no es lo mismo que adiestramiento. "Usted puede enseñarle a un perro a sentarse, a echarse y a hacer un montón de payasadas, pero ¿de que sirve que mi perro se siente y se pare cuando yo le digo, si cuando le quito la correa me rompe todo lo que hay en la casa?", cuestionó la experta, quien dirige, desde hace 10 años, la Escuela de Educación Canina (E-Edu-Can). A su juicio, la educación está en la casa y es responsabilidad del amo.
Así, la educación y la socialización del perro deben considerarse una necesidad, pues son indispensables para evitar que se convierta en una amenaza pública, por su agresividad. "Ningún perro nace violento. El perro se hace violento por el ambiente en el que se desarrolló", explicó Vigo, para quien la actitud errónea y la irresponsabilidad del ser humano son las causas de los ataques protagonizados por perros. "Un perro va siempre a actuar cómo se le enseñó", recalcó.
Criticó que las personas estereotipen ciertas razas, considerando que solo sirven para cuidar o, incluso, que deben ser entrenadas para ser agresivas y atacar.
García quien cría la raza rott-weiler considera que sí existen razas con temperamentos difíciles por naturaleza. "Esos perros deben andar siempre con una buena correa y un buen collar", apuntó.
Las razas catalogadas como "peligrosas" en listados oficiales de varios países, incluyen a los american staffordshire terrier, los pit bull terrier, el dogo argentino y el del Tibet, el fila brasileiro, el rott-weiler, el Chow-Chow, los mastines y el Tosa Inu.
Pero Marín afirma que la precaución debe tenerse con cualquier perro, pues la falta de socialización puede conducir a ataques, con consecuencias fatales.
Ella recomienda que, ante un perro agresivo, se busque ayuda profesional, con una terapia de modificación de conducta, para evitar tragedias. También aconseja que se evite el entrenamiento de ataque. "Un perro entrenado para ataque es como una arma cargada sobre una mesa", comparó.
Conozco luego compro
Según Marín, es mejor ser cauteloso antes de llevar un perro a casa. Por eso, la persona debe darse un tiempo para averiguar sobre las distintas razas y sus características, para buscar la más apropiada. Igualmente, se debe cuestionar para qué quiere un perro; si es para compañía, para cuido o para hacer deporte.Una vez definido eso, se debe buscar criadores responsables, que tengan los padres a la vista para conocer su temperamento, que es hereditario. Asimismo, se debe considerar cuándo es el mejor momento para llevar el perro al hogar preferiblemente durante la etapa de socialización y tomar en cuenta costos de manutención y atención sanitaria, y el tiempo que se podrá destinar a compartir con el perro.
En ese sentido, Padilla ofreció el apoyo de la ACC, para ayudar a las personas a decidirse por un perro de raza. Con ellos puede comunicarse a los teléfonos 280-8711 y 280-8749. Igualmente, en la ANPA ofrecen perros cruzados para adopción y asesoría, en el 255-3757.
Así, el perro es y seguirá siendo "el mejor amigo del hombre", solo falta que el hombre le permita seguir cumpliendo con ese rol.