Casi seis años después de su creación, DreamWorks, la joven casa cinematográfica cofundada por Steven Spielberg, espera obtener este domingo en los Oscar la consagración definitiva con American Beauty (Belleza americana).
Esta ácida sátira de la acomodada clase media estadounidense, que con personajes de carne y hueso conquistó por igual a la crítica y al público, podría darle finalmente la ansiada estatuilla de mejor película en la ceremonia de los Oscar, con permiso de los estudios Miramax.
Hasta hace poco nadie en la meca del cine dudaba del triunfo seguro de American Beauty, pero la adaptación de la obra literaria The Cider House Rules (Las reglas de la vida), empujada por la maquinaria publicitaria del estudio de los hermanos Bob y Harvey Weinstein, se convirtió en estas últimas semanas en una inesperada rival que podría aguarle la fiesta.
DreamWorks invirtió grandes esfuerzos y dinero para evitar que se repita la historia de la pasada edición, cuando ni siquiera el actor Harrison Ford pudo disimular su sorpresa al abrir el sobre que coronaba a Shakespeare enamorado frente a la aclamada Salvando al soldado Ryan. Esta se tuvo que consolar con el Oscar de mejor director para Spielberg.
Este año, los dos estudios libraron una batalla todavía más agresiva, inundando de anuncios "para su consideración" las páginas de las dos publicaciones del ramo, Daily Variety y Hollywood Reporter, de lectura casi obligada de los votantes de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas.
DreamWorks vs. Miramax
"Es la más intensa rivalidad que he visto jamás, y tal vez la más pareja de la historia de los Oscar", opinó Robert Bucksbaum, el presidente de Reel Source, una publicación de la industria. "No es demasiado bonito para ver."
Pero incluso si las apuestas reflejan esa perfecta igualdad entre Belleza americana y Las reglas de la vida, que ha sido promovida como una historia de amor pese a que toca temas como el aborto, el incesto o la adicción, la victoria debería sonreír finalmente a DreamWorks.
Dirigida por el debutante británico Sam Mendes y escrita por Alan Ball, American Beauty acaparó los principales galardones de los más poderosos gremios hollywoodenses: productores, directores, guionistas e incluso actores, que premiaron a sus dos protagonistas, Kevin Spacey y Annette Bening.