Washington. Los escándalos que caracterizaron al ahora ex presidente Bill Clinton a su paso por la Casa Blanca parecen no abandonarle en su nueva vida, y ya hay quienes exigen que explique por qué perdonó a un fugitivo acusado de múltiples delitos económicos antes de abandonar su cargo.
En una lista de más de cien perdones emitida pocas horas antes de abandonar la presidencia el pasado 20 de enero, Clinton incluyó el nombre del multimillonario Marc Rich, quien huyó a Suiza hace 17 años tras ser acusado de más de 50 delitos.
Entre ellos figuraban fraude, comercio con Irán en violación del embargo impuesto por Estados Unidos contra ese país y evasión de impuestos.
Su decisión provocó una aguda controversia y los críticos del ex presidente denunciaron que la tomó bajo presiones de la ex esposa de Rich, quien ha contribuido al Partido Demócrata de Clinton con centenares de miles de dólares.
La polémica pareció apagarse tras la primera semana en el cargo de su sucesor, George W. Bush, quien defendió los perdones tras calificarlos como una prerrogativa constitucional.
Sin embargo, el tema volvió a plantearse ayer, jueves, cuando el senador republicano Arlen Specter (Pensilvania), fijó una audiencia del Comité Judicial de la cámara alta para analizar el perdón que benefició a Rich.
Esa audiencia se celebrará un día antes de otra convocada por el presidente del Comité de Reforma de la Cámara de Representantes, Dan Burton (Indiana) con el mismo propósito.
"Es posible que haya una invitación al presidente Clinton" para que concurra a dar explicaciones a la audiencia del comité senatorial, afirmó Specter.
El senador republicano afirmó también que el testimonio sería similar al del ex presidente Gerald Ford quien tuvo que comparecer ante el Comité Judicial de la Cámara en 1974 para explicar por qué había perdonado al ex presidente Richard Nixon por el escándalo Watergate.
"Creo que hay suficientes interrogantes como para que alguien les preste la debida atención", aseguró Trent Lott (Mississippi), líder de la mayoría republicana en el Senado.
Pero no es sólo el perdón concedido a Rich lo único que persigue al ahora ciudadano común Bill Clinton, que fue llevado a un juicio político (del cual fue absuelto por el Senado) por sus relaciones con la ex becaria de la Casa Blanca, Mónica Lewinsky.
Legisladores demócratas y republicanos le critican ahora por haber aceptado regalos cuyo valor ascendería a 190.000 dólares poco antes de abandonar la Casa Blanca.
Además, el republicano Bob Barr (Georgia), quien promovió el juicio político contra Clinton por el caso Lewinsky, pidió ayer a la Oficina de Contabilidad General que investigue actos de "vandalismo" que habrían sido cometidos por empleados del gobierno anterior antes de abandonar sus funciones.
Entre ellos figuraron la eliminación de la letra "W" de los ordenadores, la mezcla de líneas telefónicas o la grabación de mensajes telefónicos confusos.
"No creo que esto sea algo que haya que barrer debajo de la alfombra", dijo Barr, quien advirtió de que la investigación podría ser derivada al Departamento de Justicia para "un posible proceso criminal".
Como en el caso de Rich, el presidente Bush ha restado importancia a esos incidentes y ha afirmado que más valdría preocuparse de cosas más importantes.
"El presidente cree que es hora de seguir adelante y no piensa que una investigación sea algo constructivo", dijo el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer.
Y como si fuera poco, otros legisladores han puesto en tela de juicio los planes de Clinton de instalar sus oficinas en Nueva York con un costo para los contribuyentes de unos 700.000 dólares al año, según el diario USA Today.
Según la Constitución cada presidente saliente tiene derecho a que el gobierno le proporcione una oficina una vez que abandona el cargo.
El representante republicano Ernest Istook (Oklahoma) afirmó que ese costo es tres veces superior a lo autorizado por el Congreso.
"No creo que se deba pedir que los contribuyentes paguen el 'penthouse' (piso de lujo) del ex presidente", dijo Istook.
Pero Jake Siewert, portavoz de Clinton, aseguró que se trata de un gasto razonable si se toman en cuenta los altos niveles de los alquileres en el centro de Manhattan.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, La Nación Digital. Fuente: agencias.