El último deseo del escritor bahiano Jorge Amado, fallecido el lunes, se cumplió ayer, miércoles, cuando su cuerpo fue incinerado y sus cenizas fueron depositadas al pie de un viejo árbol de mango, en el jardín de su casa de Salvador (Bahía, nordeste), donde vivió los últimos 40 años.
Jorge, amado por miles de brasileños y por lectores de su obra en todo el mundo editada en 52 países y traducida a 48 idiomas, se convirtió en un autor "inmortal", que sobrevivirá en su vasta y querida obra.
Artistas, políticos y escritores brasileños y del mundo entero lamentaron la pérdida del periodista y escritor, el más popular y exitoso de Brasil (se calcula que vendió 80 millones de ejemplares alrededor del mundo).
Para Juan Durán Luzio, crítico de literatura de La Nación , ese hombre, que cumpliría los 89 años el próximo viernes, logró poner a la narrativa brasileña en la vitrina mundial. "Brasil es un país que ha tenido grandes narradores, pero ninguno con la difusión mundial que tuvo Amado", afirmó.
De hecho, el también brasileño Paulo Coelho, quien ha vendido 29 millones de libros y ha sido traducido a 45 lenguas, dijo: "Era el mejor y el más completo de los escritores brasileños. Era capaz de luchar por la justicia social y al mismo tiempo navegar en el universo mágico y popular de nuestro país".
¿Quién era?
José Jorge Amado de Farias su nombre completo fue un escritor muy prolífico con casi 50 libros publicados y que se ganó los calificativos de "intérprete de Brasil", "novelista del amor", "retratista del alma brasileña" y "pluma de colores, sonidos, perfumes, sabores y texturas".
Es autor de obras como Gabriela, clavo y canela (1958), Doña Flor y sus dos maridos (1966), Tienda de milagros (1969) y Tieta de Agreste (1977), muchas de las cuales fueron adaptadas para el cine y la televisión, incluso por la mayor y más popular cadena de televisión de Brasil que es la Red Globo.
El cine brasileño se inspiró en su obra para proyectarse internacionalmente, según lo demuestran los éxitos obtenidos por Gabriela y Doña Flor y sus dos maridos , ambas películas protagonizados por Sonia Braga, una sensual morena que fue considerada en los años 70 como el prototipo de la mujer brasileña.
Gran narrador
Jorge Amado, explicó Durán Luzio, fue un "tremendo narrador" y fabulador, que produjo textos elaborados que demostraron su enorme inventiva. En vida, Amado se describió como un contador de historias.
Amigo de Pablo Neruda, de Fidel Castro y de Pablo Picasso, al ser también comunista, la obra de Amado está profundamente soldada a Bahía, la tierra más mágica, africana, rítmica y cautivadora de Brasil, donde Gabriel García Márquez asegura que termina el Caribe.
A través de Doña Flor, Gabriela, Tieta, Teresa Batista y otras mujeres de su literatura, reflejó mejor que nadie la sensualidad de su ciudad natal.
Y es que Amado, al explorar lo local habló de lo universal, es decir de la condición humana, destacó el crítico de literatura.
El autor costarricense Alfonso Chase expresó que ese brasileño le dio sentido literario al cómo habla la gente en su pueblo y mostró la gran influencia de la cultura negra, la magia de su gente, la mujer desenfadada y profundamente dueña de su destino y hasta la cultura popular religiosa brasileña.
"Él no se pierde con la muerte. Ella más bien lo inmortaliza más allá de la literatura y el arte", detalló Chase.
"Jorge tiene la magia de hacer vivir momentos aparentemente cotidianos de la vida de su región de Bahía y que después nos damos cuenta que son un retrato luminoso del destino humano", dijo el escritor colombiano Álvaro Mutis, quien considera a Jorge uno de los grandes narradores del siglo XX.
Fue un escritor muy vinculado al género de lo melodramático y a su pueblo, expresó el profesor y periodista Carlos Morales.
"Los críticos engomados o formalistas le reprochaban el melodramatismo y populismo de sus novelas... Amado es una figura gigantesca de la literatura brasileña y como es tan grande, por supuesto, tiene altibajos en su producción", detalló Morales, quien mantuvo correspondencia con el bahiano.
Su sello distintivo fue la novela de ficción, pero también incursionó en la poesía ( A estrada do mar, 1948), en la biografía ( El caballero de la esperanza , sobre el líder comunista Luis Prestes), en el teatro, el ensayo y los cuentos infantiles. Un lenguaje exquisito, la ironía y el humor fueron características constantes de su trabajo, destacó Morales.
El premio Nobel de Literatura José Saramago calificó de pérdida enorme la muerte del escritor brasileño y elogió la gran humanidad y humildad de su amigo.
Diferentes facetas
Amado vivió exclusivamente de los derechos de autor de sus libros y a lo largo de su exitosa carrera recibió numerosos premios internacionales, entre los cuales destacan: Premio Internacional Lenin (Moscú, 51), Premio de Latinidad (Paris, 71), Premio del Instituto Italo-Latinoamericano (Roma, 76), Premio Pablo Neruda (Moscú, 94), y Premio Luis de Camoes (Lisboa, 95), entre otros.
Desde joven, Amado ejerció también actividades periodísticas en el Diario de Bahía , en el semanario Para todos y en el periódico O Imparcial , de Salvador, entre otros.
Fue un hombre de izquierda muy comprometido y sensible ante los conflictos e injusticias sociales.
En 1961 fue electo por unanimidad para ocupar la silla número 23 de la Academia Brasileña de Letras, el mismo asiento por el que pasaron nombres históricos de la literatura brasileña, como Machado de Asís fundador de esa institución y José de Alencar.
Sin embargo, contó Carlos Morales, años antes su libro La tienda de los milagros se burló de los académicos, pues le parecían viejos acartonados y poco inteligentes.
A pesar de esas críticas, la Academia Brasileña de Letras no tuvo más alternativa que ofrecerle la silla de Machado de Asís al escritor más prestigioso de su nación.
En los últimos años, Amado tuvo problemas cardiacos y en octubre de 1996 le fue implantado un marcapasos. En agosto de 1997, cuatro meses después de esa operación, anunció que dejaría de escribir después de la publicación del cuento El milagro de los pájaros, por motivos de salud.
Deprimido y casi ciego, pasó los últimos años de su vida en familia, en su natal Bahía, con su segunda esposa, la también escritora Zelia Gattai, con la que estuvo casado 56 años y tuvo dos hijos.
Con 68 años de carrera literaria estudió derecho, pero nunca ejerció, fue un sempiterno candidato al Premio Nobel de Literatura. Mas el no recibirlo no le impidió ser un éxito en ventas, estar lleno de homenajes y galardones y convertirse en un "inmortal" de la literatura.