SAN CRISTÓBAL GUANAJUATO, México (AFP) El presidente colombiano, Álvaro Uribe, defendió este sábado en México su política de derechos humanos, muy cuestionada recientemente por el escándalo de las ejecuciones extrajudiciales y por las críticas de organizaciones humanitarias.
"Antes, los colombianos no querían denunciar ni testimoniar, les daba temor o lo encontraban inútil. Hoy, hay confianza y se hacen denuncias que en el pasado no se hacían. Han aflorado violaciones que se cometían pero que se mantenían ocultas", sostuvo el mandatario en una conferencia dictada en la cumbre de la Internacional Demócrata de Centro (IDC).
Uribe defendió la transparencia de su gobierno y su compromiso con las víctimas de las graves violaciones de derechos humanos ocurridas en los últimos años en Colombia.
"Ya tenemos un procedimiento administrativo de reparación integral y hay 137.000 víctimas inscritas. En los próximos años, Colombia tendrá que hacer una inversión presupuestal de 14.000 millones de dólares para reparar a esas víctimas", explicó ante un auditorio formado por políticos de los más de 100 partidos de centro-derecha que integran la IDC.
Colombia se ha visto sacudida por el descubrimiento del asesinato de civiles a manos de militares que los presentaron como irregulares muertos en combate, un escándalo que motivó la renuncia del comandante del Ejército y que llevó a Estados Unidos a anunciar que no brindará asistencia a tres unidades de las fuerzas armadas implicadas en el caso.
Amnistía Internacional ha exigido una investigación a fondo de estos crímenes, mientras que el director de la organización humanitaria Human Rights Watch (HWR), el chileno José Miguel Vivanco, denunció el martes que en Colombia se cometen cada año tantas violaciones a los derechos humanos como durante toda la dictadura de Augusto Pinochet en Chile.
Infatigable en su discurso, Uribe alabó los logros de su política de "seguridad democrática" en Colombia, que tuvo que afrontar un clima de violencia e impunidad en el tráfico de drogas, que se compara en ocasiones con el que se vive actualmente en México.
"El narcotráfico dificulta los procesos de paz. Los hace imposibles", avisó.
El mandatario conservador elogió el combate emprendido por su homólogo mexicano, Felipe Calderón, contra el crimen organizado y que en lo que va del año ha dejado más de 3.800 asesinatos.
"Vemos la valerosa lucha de México con mucha ilusión. Va a ser muy útil no sólo para México sino para todo el continente, y un ejemplo para el mundo", afirmó Uribe en presencia del ex presidente mexicano Vicente Fox, anfitrión de esta reunión celebrada en San Cristóbal Guanajuato, y co-presidente de la ICD.
Uribe es el dirigente con mayor popularidad en su país de toda América Latina y los asistentes al evento, que ven en Colombia y México aislados oasis de poder del centro-derecha latinoamericano, le inquirieron con insistencia por los gobiernos de izquierda, en especial por el del venezolano Hugo Chávez.
El presidente colombiano se mostró prudente en los casos concretos, pero aseguró que existe "una equivocación en América Latina, porque algunos que dicen tener regímenes de izquierda finalmente practican valores que caracterizaron dictaduras de derecha".
Con su discurso en esta tercera y última jornada de la cumbre de la ICD, Uribe inició una visita de tres días a México, durante los que se reunirá con empresarios de Monterrey (norte) y con el presidente Calderón.
Tras la intervención de Uribe se inició un coloquio con el ex presidente de Guatemala Vinicio Cerezo y el líder estudiantil venezolano Yon Goicoechea, quien acusó al presidente Chávez de no combatir la inseguridad, impulsar grupos armados irregulares y permitir que el narcotráfico controle amplias zonas del país.
En una de las resoluciones de la Cumbre, la ICD anunció el inicio de una campaña internacional para pedir la implantación de un régimen democrático en Cuba.
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