Valencia, España (AFP). McLaren-Mercedes presentó hoy en Valencia el monoplaza MP4-22, con el que la esudería alemana espera abrirse paso en la Fórmula 1 gracias a la llegada del bicampeón mundial Fernando Alonso y del joven Lewis Hamilton.
La presencia de Alonso, que conquistó con Renault los dos últimos títulos mundiales, subió sin duda alguna la moral en las filas de McLaren-Mercedes tras una temporada 2006 sin una sola victoria.
"Es muy tonificante", decía el director del equipo, Ron Dennis. "Tener dos nuevos pilotos es una oportunidad única", dijo en referencia también al británico Hamilton, que con su gran actuación en GP2 logró ponerse al volante de un Fórmula 1 al lado de Alonso sin pasar por la fase de piloto de pruebas.
"¿Nuestro objetivo? Es siempre ganar carreras", añadió Dennis. "Nunca hemos tomado la salida de un Gran Premio sin tener la intención de ganar, fueran cuales fueran nuestros adversarios. Queremos ganar cada carrera y no entiendo que se pueda estar satisfecho sólo con participar", aseguró.
Alonso, de 25 años, y Hamilton, de 22, suceden al finlandés Kimi Raikkonen y al español Pedro de la Rosa (sustituto en plena temporada 2006 del colombiano Juan Pablo Montoya) al volante de los dos Flechas de Plata.
Ambos piensan seguir engordando este año en McLaren-Mercedes el palmarés que cada uno cosechó por su lado en 2006, respectivamente en Renault y en ART en GP2.
Ni Alonso ni Hamilton ocultaron su alegría al unirse a una de las escuderías más prestigiosas de la Fórmula 1. "Es un sueño, totalmente", comentaba Hamilton, primer piloto negro de la historia de este deporte.
"Es un equipo ambicioso (...) Después de seis o siete años sin triunfos (mundiales), este equipo quiere una revolución y es bueno formar parte de un proyecto así", decía radiante Alonso, con el pelo muy corto y vistiendo un traje gris claro.
A última hora de la tarde, el español iba a deleitar a sus compatriotas pilotando por las calles de Valencia el MP4-21 de 2006. Dos horas antes del comienzo de la demostración, numerosos espectadores se agolpaban a lo largo del recorrido aunque todavía no habían cortado las calles.