Los socialistas españoles pusieron fin ayer a casi 24 años de liderazgo de Felipe González con la designación del veterano político Joaquín Almunia como nuevo secretario general."Hoy se abre una nueva etapa para el socialismo español", dijo Almunia, de 49 años, quien recibió el apoyo de 73 por ciento de los miembros del partido para convertirse en el nuevo líder de la agrupación. (Acerca de quién es, véase nota aparte).
El nombramiento de Almunia, portavoz parlamentario del Partido Socialista Obrero Español, tuvo lugar a solo 48 horas de la inesperada renuncia del carismático Felipe González, que obligó al partido a reemplazarlo en un tiempo récord.
González, en un golpe de efecto inesperado, anunció el viernes que no se presentaría a la reelección y exhortó a sus compañeros a acometer la renovación del partido.
Aunque la renuncia de González, de 55 años, dejó atónitos a muchos militantes, todos se dieron cuenta de que esta fue una medida necesaria para revitalizar el socialismo español tras su derrota el año pasado frente al Partido Popular de José María Aznar.
Bandera del cambio
"En este inicio de etapa tenemos que volver a retomar la bandera del cambio para que el futuro sea mejor que el presente, asegurando la confianza y recuperando la confianza en quienes hacemos política", dijo Almunia en su discurso.
Agregó que esa credibilidad se recuperará cuando los ciudadanos vean que "los políticos hacen lo que dicen, dicen lo que hacen, viven como piensan y no piensan vivir mejor por el hecho de trabajar en política".
En un XXXIV Congreso que se preveía rutinario hasta que González soltó la bomba, los líderes socialistas tuvieron que improvisar sobre la marcha un mecanismo de elección y designar a un candidato, en medio de conjeturas y pugnas por el poder.
La figura de Almunia emergió desde el principio como el único capaz de lograr el apoyo de los llamados "barones" del PSOE, poderosos líderes regionales, quienes, tras difíciles reuniones, acordaron presentar su candidatura contra el ala más izquierdista del partido.
Felipe González, líder del partido durante casi 24 años y presidente del Gobierno durante 13, no había dejado sucesor y se opuso a "tutelar" el difícil proceso sucesorio en un partido acostumbrado a vivir bajo la sombra de su carismático líder.
Sin embargo, según fuentes socialistas, Almunia, auténtico número dos del partido en el último año, era la apuesta de González para sucederlo, debido a su sintonía ideológica y su solidez de ideas.
"No tengo vértigo político"
"Tengo vértigo físico, pero no político, y paso por ser tranquilo y templado, incluso en los momentos más delicados."
Así se autodefinió ante la prensa Joaquín Almunia, el hombre de 49 años al que le ha tocado la difícil tarea de reemplazar al carismático Felipe González al frente del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).
Pero las comparaciones no parecen asustar a este veterano político, quien se atrevió a proclamar, ante un partido aún atónito por la renuncia de su líder, que ganar las próximas elecciones no depende ya de González, sino de la nueva dirección del partido.
Sus compañeros de partido lo definen como un hombre inteligente, combativo, serio, riguroso, quizá no brillante, pero con capacidad de trabajo, y exigente consigo mismo y con los que lo rodean.
Tiene un carácter seco y cortante, "por eso cae mal a la gente", comentaba uno de sus camaradas socialistas, y prefiere ir al grano que andarse con rodeos.
Entre las anécdotas del Congreso se contaba que en la reunión a puerta cerrada mantenida el sábado por los líderes regionales para elegir un candidato, Almunia dijo a sus compañeros: "Decidme pronto si voy a ser el candidato, porque si no me voy al cine con mi mujer."
Y ahora que está al frente de la organización política, con el apoyo del 73 por ciento de sus compañeros, parece arder en deseos de ponerse manos a la obra para revitalizar el partido y prepararlo para las próximas elecciones.
Nació en la ciudad vasca de Bilbao, donde estudió derecho y ciencias económicas antes de afiliarse al PSOE en 1974, cuando la dictadura de Franco llegaba a su fin y González era elegido secretario general del partido en el exilio francés.
Desde entonces, su labor de partido lo hizo ir escalando puestos y ser Ministro de Trabajo en aquel primer gobierno socialista que trajo aires frescos de cambio a una España que despertaba tras 40 años de franquismo.
Y precisamente es esa misma bandera del cambio la que hizo ondear Almunia, al que muchos consideran el sustituto ideológico de González, en su discurso del domingo, que levantó aclamaciones de sus compañeros.
Pero cuando le preguntaron si se consideraba más cercano al británico Tony Blair o al francés Lionel Jospin, recientes triunfos socialistas, se limitó a contestar abruptamente: "Mi apellido es Almunia, de origen árabe, pero inequívocamente español", afirmó este hombre un tanto regordete, calvo y barbudo.