Nombres van y vienen en las repúblicas que alguna vez integraron la URSS: mamá insiste en hablar de Leningrado en vez del actual San Petersburgo, y según Clara Zomer (La Nación 16/09/11), Alma-Ata pasó a ser Almaty y ahora Astaná, la ciudad más populosa de Kazakhstan.
En realidad, Astaná fue antiguamente Tselinograd y luego, Akmola; en 1997 se convirtió en capital de la República de Kazajistán, su nombre castellano. Alma Ata es la actual provincia de Almaty, cuya capital es Taldykorgan.
La Conferencia de Alma-Ata (1978) propuso para alcanzar la salud para todos en el año 2000 una estrategia aún vigente: “la atención primaria de salud, [que] es la asistencia sanitaria esencial basada en métodos y tecnologías prácticos, científicamente fundados y socialmente aceptables, puesta al alcance de todos los individuos y familias de la comunidad mediante su plena participación y a un costo que la comunidad y el país puedan soportar, en todas y cada una de las etapas de su desarrollo con un espíritu de autorresponsabilidad y autodeterminación. (') Representa el primer nivel de contacto de los individuos, la familia y la comunidad con el sistema nacional de salud, llevando lo más cerca posible la atención de salud al lugar donde residen y trabajan las personas, y constituye el primer elemento de un proceso permanente de asistencia sanitaria.”
¿Existirá algún día voluntad para hacerla efectiva?
Bien lo señaló el director general de la OMS, Dr. H. Mahler, el 6 de setiembre de 1978, en su discurso en la Conferencia Internacional de Salud de Alma-Ata, cuando dijo a los representantes de países asistentes:
“¿Están ustedes dispuestos a dar batallas políticas y técnicas necesarias para superar cualesquiera obstáculos sociales y económicos así como la resistencia de los profesionales a la introducción universal de la atención primaria de salud? ¿Están ustedes dispuestos a comprometerse políticamente de manera inequívoca a adoptar la atención primaria de salud y a movilizar la solidaridad internacional para alcanzar el objetivo de la salud para todos?”
Sus interrogantes siguen siendo válidas para afrontar los desafíos actuales de la enfermedad y poder, algún día, hacer de la salud un derecho de todo habitante de este país y del planeta.