por Elena Moreno
Kuwait, 29 mar (EFE).- La coalición anglo-estadounidense cree que estrechando el cerco a Basora y erradicando al gubernamental partido Baaz en esa provincia iraquí aumentará la presión y precipitará la caída de Bagdad.
"Convertir en objetivos y erradicar a los representantes del partido Baaz es una prioridad", afirmó hoy el portavoz del ejército británico en Kuwait, el coronel Chris Vernon, que subrayó que la finalidad es eliminar a ese partido político en la provincia de Basora.
Basora es la segunda ciudad de Irak, habitada por 1,5 millones de personas, en su mayoría musulmanes shiís, y es el escenario de duros enfrentamientos entre las fuerzas británicas y estadounidenses y las milicias (fedayines) iraquíes.
Vernon señaló que todo representante de dicho partido será considerado como "combatiente" o enemigo de las tropas aliadas, y resaltó que, de hecho, "la captura de un destacado representante del partido Baaz ha afectado su nivel de confianza y nos ha proporcionado un excelente conocimiento sobre el objetivo".
"Ahora, sus cuarteles generales de Az Zubayer y de Basora no existen", afirmó el portavoz militar.
Aunque admitió que "las fuerzas irregulares (iraquíes) han demostrado su voluntad de resistir, el ejército británico les está erosionando", y avanzó, que "la experiencia de décadas en (operaciones de) contrainsurgencia del ejército británico garantiza el éxito".
Las fuerzas británicas estrecharon hoy el cerco sobre Basora, después de que las fuerzas aéreas de EEUU destruyeran con misiles guiados por láser un edificio en el que se cree que había una reunión de 200 milicianos iraquíes, y además, demolieron dos estatuas de Sadam Husein.
El mando aliado considera la ciudad de Basora como un punto clave de la estrategia para conseguir su objetivo final, que es el derrocamiento del gobierno de Sadam Husein y estiman, según explicó Vernon, que ejercer la máxima presión sobre Basora y el partido gubernamental, no hará sino precipitar la caída de Bagdad.
Desde hace nueve días, las tropas británicas mantienen cercada Basora, que está viviendo una crisis humanitaria debido a la falta de suministro de agua y electricidad.
"Todavía no estamos cerca de tomar Basora y no podemos dar ayuda humanitaria, pero a medida que presionamos sobre la ciudad y empezamos a dominarla militarmente, podremos avanzar hasta darles esa asistencia", dijo el militar.
Pero declinó realizar estimación alguna sobre el tiempo que a los ejércitos de Estados Unidos y del Reino Unido les llevará lograrlo.
El mando británico identificó cinco puntos críticos en torno a su área de operaciones: la lucha contra las fuerzas armadas iraquíes, el combate contra las fuerzas irregulares que actúan en contra de la coalición, la preservación de la infraestructura de los campos de petróleo del sur de Irak, y la toma de las ciudades sureñas de Um Qasar y Basora.
Vernon afirmó que la operación "Libertad iraquí" durará "lo que haga falta y se desarrollará en las condiciones y los términos" que decidan los mandos aliados.
"No puedo predecir el tiempo ni tampoco cuánto vamos a tardar en crear las condiciones necesarias para conseguir los efectos que perseguimos", dijo el coronel Vernon, que subrayó que "no tenemos ninguna prisa".
No obstante, el oficial británico reconoció que no está siendo fácil para las tropas aliadas ganar la confianza de los iraquíes, que siguen teniendo miedo de Sadam Husein y "muchos no se pueden creer que se va a ir".
"Nuestro objetivo en Basora debe ser convencer a la gente para que tengan la suficiente confianza como para levantarse contra el opresivo control político del partido Baaz, y de los irregulares que les controlan", dijo el militar.
Para conseguir ese objetivo, la coalición angloamericana ha bombardeado los centros de radio y televisión iraquíes en Bagdad y en Basora, ya que "desvincular a la gente de una televisión y una radio estatal controladas reducirá el control de ese partido", explicó Vernon.
También se refirió a que varios centenares de civiles intentaron el viernes abandonar esa ciudad en busca de comida y ayuda humanitaria, pero fueron atacados por los fedayines (milicias leales a Sadam Husein, dirigidas por uno de sus hijos) que dispararon en su contra con metralletas y fuego de mortero.
Con anterioridad, unas mil personas lograron salir de la ciudad y fueron atendidas por las tropas británicas, que les proporcionaron asistencia médica y humanitaria. EFE
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