
Yakarta. EFE. El veterano diplomático Ali Alatas, que personificó la cara amable del régimen de Suharto en la arena internacional, murió ayer a los 76 años de un ataque cardíaco en un hospital de Singapur.
El portavoz de Ministerio de Asuntos Exteriores indonesio, Teuku Faizasyah, precisó que el veterano diplomático murió en el Hospital Mount Elizabeth, donde llevaba internado 17 días.
Nacido el 4 de noviembre de 1932 en Yakarta, se graduó en la Academia Indonesia de Servicio Exterior en 1953 y, tras obtener la licenciatura de Derecho en la Universidad de Indonesia dos años más tarde, fue destinado a Bangkok.
Sirvió en Washington, en la delegación indonesia ante la ONU en Ginebra y, en 1983, le nombraron representante permanente ante Naciones Unidas en Nueva York.
Ha sido el titular de Exteriores que durante más tiempo ocupó el cargo, desde 1988 hasta 1999, período que incluye la caída de Suharto, la crisis financiera asiática y la transición de Timor Oriental hacia la independencia, después de 24 años de ocupación indonesia.
Alatas participó en el diseño en esa época de una política exterior de alianzas multilaterales (Movimiento de los No Alineados, G-77, Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, Foro de Cooperación de Asia-Pacífico) y de resolución de conflictos (Camboya, Tratado de París-1991 y el acuerdo de paz entre el Gobierno de Filipinas y el Frente Moro de Liberación Nacional-1996), acciones que arrojaron una imagen positiva sobre el férreo régimen del general Suharto.
Tras la caída de Suharto, en 1998, su sucesor, el tecnócrata Yusuf Habibie, mantuvo a Alatas en el cargo y le encargó negociar con Portugal y la ONU una especie de referéndum de autodeterminación para Timor Oriental.
Al menos 1.000 personas murieron y el 80% de las infraestructuras del país fueron destruidas en la violencia desatada en Timor Oriental, causada por las milicias anexionistas organizadas por el Ejército de Indonesia, antes, durante y después del plebiscito que se celebró el 30 de agosto de 1999 y que arrojó una victoria abrumadora de los independentistas, según la ONU.