San Salvador. El gobierno anunció hoy que se declarará en emergencia nacional a partir del 15 de abril, cuando se inicia el invierno y se esperan cuatro temporales que podrían provocar derrumbes en al menos 265 zonas del país.
Dos potentes terremotos y más de 4.000 replicas sísmicas, han debilitado a este pequeño país, que ahora vive bajo el temor de nuevas tragedias con el anuncio anticipado de las lluvias.
Los terremotos, el primero de 7,6 grados de magnitud y el segundo de 6,6, prácticamente quebraron las ya frágiles montañas salvadoreñas y arrasaron con pequeños pueblos y caseríos, llevando a este país a la miseria.
Informes oficiales indican que los dos desastres dejaron un saldo de 1.246 muertos, unos 8.000 heridos, 1,5 millones de damnificados en todo el país y pérdidas económicas por unos 1.500 millones de dólares.
El gobierno anunció que ha identificado 265 lugares en el todo el país, en donde hay peligro de derrumbes y deslaves, principalmente cuando llegue el desde ya ``temido'' invierno.
Según expertos en temas ambientales debido a los daños provocados por los terremotos, las lluvias podrían causar más estragos que los producidos en años anteriores.
Según el Comité de Emergencia Nacional (COEN) este año El Salvador podría ser afectado por dos o cuatro temporales, el primero en junio, dos más en septiembre y otro en octubre.
Las informaciones indican que el invierno podría ser comparable con el de 1998, cuando el huracán Mitch azotó el país y causó unos 200 muertos, 2.664 kilómetros de carreteras no pavimentadas y 1.308 de vías asfaltadas dañadas.
En Centroamérica Mitch dejó más de 10.000 muertos, unos tres millones de damnificados y pérdidas materiales superiores a los 10.000 millones de dólares.
Existe la probabilidad de inundaciones en el bajo Lempa y en las zonas de alto riegos en San Salvador, pero ahora se cuenta con un nuevo factor de peligro debido a los derrumbes y grietas que se produjeron tras los terremotos.
EL geólogo Scott Baxter, que trabaja para el ministerio de Obras Públicas, reconoció que ``todo el terreno está flojo'' y señaló que les preocupa que con la llegada de las lluvias, a finales de abril o principios de mayo, ``estos terrenos inestables se carguen de humedad, aumentando el peso y se produzcan deslizamientos''.
Las zonas de mayor riesgo están localizadas en los lugares donde los terremotos causaron derrumbes ya grietaron las montañas y cerros: en los departamentos de Cuscatlán, San Vicente, La Paz, Usulután y en La Libertad.
Santa Tecla, cabecera departamental de La Libertad, prácticamente a un paso de la capital, es una de las ciudades más golpeadas.
Solo en el barrio Las Colinas, con residencias para la clase media, en enero un deslave de la Cordillera del Bálsamo sepultó casi 300 casas y dejó más de 467 muertos registrados y más de 200 desaparecidos.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, Nacion.com Fuente: agencias.