Segunda Parte
El empresario Ricardo Alem León, condenado el lunes pasado a 13 años de prisión, en Miami, por tráfico internacional de drogas, asegura que hizo aportes económicos a la campaña política de los actuales diputados liberacionistas Edelberto Castilblanco y Víctor Julio Brenes.
Las confesiones de Alem, narradas por agentes de la Policía de Control de Drogas del Ministerio de Seguridad Pública, constan en un informe aportado como prueba al expediente contra el exdiputado liberacionista Leonel Villalobos, quien fue arrestado, el jueves de la semana pasada, mientras supuestamente transaba 1,5 kilos de cocaína.
Tanto Castilblanco como Brenes desmintieron ayer, en entrevistas separadas con La Nación, la versión de Alem. Ambos aseguran que nunca recibieron fondos del empresario ni mantuvieron relaciones cercanas con él o su grupo.
En las revelaciones de Alem también se cita al magistrado Rodolfo Piza Escalante y a la jueza penal Margarita Bellido Bellido. Con ellos, según su versión, procuró ayuda para salir avante en el proceso judicial por lavado de dólares que enfrentaba en el país.
Piza admitió que la esposa de Alem, Rosa María Soto, le visitó a su despacho al menos ocho o diez veces en busca de apoyo, pero sostiene que siempre le indicó que la suerte de su marido estaba en manos de los tribunales correspondientes.
A Bellido, quien fue defensora pública de Mario Valverde --excoimputado de Alem en la causa por lavado de dinero-- le atribuye el haber facilitado una información que él necesitaba en uno de sus juicios. También asegura que ella le pidió un préstamo por ¢50 mil.
La funcionaria judicial, sin embargo, rechazó esa versión. Explicó que, por casualidad, su esposo, quien es vendedor de autos, firmó una opción de compra de un vehículo con el hermano de Ricardo (Antonio). Este último, como cliente, le entregó a su esposo el cheque por ¢50 mil girado de la cuenta de una de las empresas del ahora condenado.

La versión original de las revelaciones de Alem también se incluye en el proceso que la Corte Federal de Miami, Florida, emprendió en su contra desde el 4 de abril de 1995, cuando fue arrestado en esa ciudad con su abogado Carlos Cerdas. A los dos se les condenó con el trasiego de 15 kilos de cocaína.
Precisamente, las revelaciones que hizo Alem le permitieron recibir una condena de 13 años de prisión, el lunes pasado en Miami. De no haber pactado con la Fiscalía estadounidense, el empresario se exponía a recibir una sentencia de cadena perpetua.
Acusado acusador
De acuerdo con la versión de Alem, las contribuciones a los diputados liberacionistas se dieron durante la campaña política pasada (1993-1994).
En esa época, el empresario enfrentaba el segundo de cuatro juicios públicos por el delito de lavado de dólares, por el que finalmente fue condenado a 12 años de prisión el 7 de abril de 1994.
Así describe el informe uno de los encuentros: “Villalobos se presentó a su oficina (de Alem) Corporación As, ubicada en La Uruca, acompañado por Edelberto Castilblanco para solicitarle una ayuda económica. El le colaboró con la suma de ¢250 mil. En esta ocasión, Leonel le dijo que Edelberto era de plena confianza y que era una persona con quien podrían hacer ‘cualquier negocio´. Posteriormente le visitaron en varias ocasiones, una de ellas cuando Edelberto ya era diputado”.
Según Alem, también acudieron a su oficina Mario Retana, asistente de Castilblanco, su chofer --al que identifica como Guillermo-- y otro sujeto que está propuesto para promocionarse como diputado en la próxima campaña electoral, al cual no identificó.
Esta historia, para Castilblanco, es una “terrible injuria” que, según dijo, lo tomó por sorpresa.
El legislador sostiene que nunca tuvo ningún tipo de contacto con Alem y que con Villalobos --quien al igual que él fue diputado -- se limitó a mantener una relación formal. “Yo le agradezco a Leonel que nunca se acercó a mi campaña”.
Castilblanco admitió, sin embargo, que Villalobos visitó su oficina hace algunos meses y que dejó con su secretaria un mensaje en el que pidió ayuda para nombrar a una profesora en el Ministerio de Educación. No obstante, asegura que nunca tramitó su gestión.
“Puedo asegurar ante Dios, ante este país, ante el mundo entero, que no existe un cheque que ese hombre me haya hecho a mí. Jamás existirá algo, un solo documento, una sola letra... Primero, porque yo soy un hombre que me cuido, segundo porque lo último que yo hubiera hecho en esta vida es aceptar una contribución de Ricardo Alem”, aseveró el congresista.
Posiciones encontradas
A Víctor Julio Brenes, diputado por la provincia de Heredia, también se le menciona en el informe como supuesto beneficiario de las contribuciones de Alem.
“Posteriormente, Leonel, llevó al diputado de apellido Brenes, representante por la zona de Heredia, y los acompañó el exdiputado Allan Benavides. A estos les colaboró con la suma de $200 mil”.
La reacción de Brenes ante esa acusación fue categórica: “Esto no tiene ni pies ni cabeza. Me parece que ese texto se refiere a otra persona.”
El diputado sostiene que nunca tuvo relación con Alem, al que dijo haber conocido durante la campaña política en 1986, cuando el primero fungía como jefe de signos externos del Partido Liberación Nacional.
Brenes insistió en que su campaña la financió con recursos propios y que nunca necesitó una contribución, “mucho menos de Alem que ya estaba cuestionado”.
El exdiputado Allan Benavides negó ayer, también en entrevista con La Nación, haber participado en esa reunión, aunque admitió conocer a Alem y a Villalobos. “Esto es totalmente falso”, insistió.
Lío de vehículos
El caso de la jueza Margarita Bellido presenta posiciones encontradas. Alem dice haberle prestado ¢50 mil y también asegura que le vendió un vehículo al esposo de Bellido en ¢500.000.
Pero la funcionaria insiste en que el cheque por ¢50 mil que ella cambió en el banco, girado por una de las cuentas de Alem, corresponde al pago de la opción de compra de un automóvil que su marido, vendedor de carros, negoció por casualidad con Antonio, hermano de Ricardo Alem.
Según Bellido, el auto se anunció en los Avisos Clasificados de La Nación y Antonio Alem, quien vive cerca de la venta de autos en la que trabaja su esposo, acudió para negociarlo. Al final, según su versión, Alem no adquirió el automotor, pero dijo desconocer si se le retribuyeron los ¢50 mil que pagó como opción de compra.
Bellido también negó haber suministrado información a Alem, durante su cuarto juicio, a través de quien era la mano derecha del empresario, F.C..
El informe policial de las declaraciones de Alem también menciona a los periodistas Carlos Jiménez, de Monumental, y Carlos Fernández, quien labora en forma independiente.
“En una ocasión le solicitaron un préstamo de dinero, proponiéndole que la forma de pagarle sería mediante boletines de información a su favor, y que los mismos se hicieron amigos de Felipe”.
Jiménez prefirió no referirse a las menciones de Alem . Fernández explicó que la oferta que hizo fue para dar publicidad al salón de belleza que poseía la esposa de Alem y nunca por servicios periodísticos.
Cargos y descargos
Los principales personajes aludidos por Ricardo Alem en su declaración rechazaron los cargos que este les hizo en Estados Unidos:
- Alem dice:
- Edelberto Castilblanco aseguró:
- Alem dice:
- Diputado Víctor Julio Brenes:
- Exdiputado Allan Benavides:
- Alem dice:
- Magistrado Rodolfo Piza:
Fuente: Informe de la Policía de Control de Drogas del Ministerio de Seguridad Pública. Entrevistas a las personas mencionadas.
La Red
Rodrigo Jara González. Hombre de confianza del colombiano David, quien enviaba la droga desde Colombia; tenía la misión de empacar aquí la droga en cajas de cartón que eran conseguidas, supuestamente, por Leonel Villalobos. Fue apresado, pero un comando lo liberó el 20 de setiembre de 1994, en la Clínica Bíblica, cuando recibía atención médica.
Carlos Cerdas Cisneros. Era abogado de Alem. Este último lo vinculó con la introducción en el país de 90 kilos de cocaína desde Colombia, que luego fueron enviados a Estados Unidos. Fue condenado a seis años de prisión en Miami, por el decomiso de los 15 kilos de cocaína enviados por Alem desde Costa Rica.
Carlos Bonilla Rivas. Encargado de recibir la droga en la zona costera de Limón. En diciembre de 1994, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) lo detuvo por el tráfico de 128 kilos de cocaína.
Eliécer Arias Jiménez. Exasesor de Leonel Villalobos en la Asamblea Legislativa. Supuestamemte contactaba “burros” para el transporte de la cocaína a los Estados Unidos. Se le sigue causa por tráfico de drogas en Alajuela.
Sergio Alvarado Rojas. Era funcionario de Lacsa Carga. Condenado aquí por el trasiego de 200 kilos de cocaína decomisados en Miami, el 9 de octubre de 1994.
Alexis Esquivel Valverde. Alem lo describe como un contacto suyo en el Juan Santamaría, responsable de que la droga fuera cargada en el avión. Esquivel trabajaba como maletero.
Luis Gustavo Poveda. Conocido como el mecánico. Según Alem, era uno de los hombres que llevaba la droga hasta el aeropuerto Juan Santamaría.
Ricardo Montenegro. Funcionario de Aduanas del aeropuerto Juan Santamaría, quien supuestamente era usado por el grupo de Alem para enviar droga a los Estados Unidos. Habría participado en unos 15 envíos. Cada uno de cinco o seis cajas, según Alem.
Rolando Mora. Colaboraba con el cubano Arturo Ginger en la recepción de la droga en Miami. Recibía como pago por cada kilo $2.500, dijo Alem. Ambos sacaban la cocaína del avión y la entregaban a dos colombianos.
Lavado de dólares
Wílliam Salazar, alias Sebastián. Colombiano a cuyas cuentas en el Banco Occidente y Ganadero, de Panamá, Ricardo Alem transfería los dineros, que a su vez eran controlados por colombianos.
Mario Valverde Zamora. El 25 de junio de 1993 las autoridades antidrogas le decomisaron $749.572 en el aeropuerto Juan Santamaría. Condenado el 14 de julio de 1993 a ocho años de prisión por lavado de dólares.
Tobías Chacón Ramírez. Fue cónsul de Costa Rica en San Diego California, entre el 1° de diciembre de 1986 y el 1° de febrero de 1988. Según Alem, realizó el primer transporte de dinero para el lavado desde Estados Unidos a Costa Rica.
Carlos Chacón Ramírez. Según Alem es un costarricense residente en Los Angeles quien junto con su esposa, cuyo nombre no se revela en el informe, habría preparado los envíos de dólares en muñecas o parlantes.