JUNTOS DE POR VIDA. Es lo que le sucede a Rayford Gibson y a Claude Banks, dos tipos que son injustamente condenados a cárcel perpetua por un delito que no cometieron. He aquí el arranque de una película que se estrena ahora: Cadena perpetua (Life), título que en Costa Rica ha sido cambiado, por estrictas razones comerciales, al de Amigos a cadena perpetua.
En realidad, lo que sucede con Gibson y Banks es que son un par de pícaros, y ellos se atraviesan con sus algarabías en el momento equivocado y en el lugar equivocado, mientras contrabandean licor (al fin y al cabo, son pillos de poca monta). Sin embargo, son acusados de un asesinato cometido por otros, solo que esos otros son blancos y ellos... ¡son negros!
Además del color de su piel, Banks y Gibson tienen otra circunstancia en contra: están en el remolino racista de la sociedad estadounidense, precisamente en Nueva York, en 1932. Con todo y todo, ni Gibson ni Banks pierden el humor, y este se cuela entre los quiebres de sus historias. Por aquí se conjugan la comedia y el drama en la película.
Con Gibson y Banks en la cárcel tenemos el daguerrotipo de una época, mientras ellos son testigos ausentes de hechos históricos importantes; en realidad, nuestros amigos deben enfrentar contradicciones más inmediatas en la cárcel estatal de Mississippi, que de alguna manera pasan por valores como la sexualidad, la justicia, la amistad y la esperanza.
Desde su encierro, ellos ven a otros llegar e irse, siempre con la mirada cargada de humores, con el afán de ser algún día hombres libres: recuperar lo que la sociedad les ha quitado, y también recuperar las emociones que les han negado.
Pareja en regreso
Para dar lugar a esa historia impregnada de picardía, Cadena perpetua cuenta con las actuaciones de Eddie Murphy (como Rayford Gibson) y de Martin Lawrence (como Claude Banks). Ellos son actores probados en la comedia, así los vimos juntos (en 1992) en el filme Bumerán.
Murphy y Lawrence se ven ÐahoraÐ en el reto de personificar a dos sujetos a lo largo de sus vidas, en sus distintas etapas y situaciones. Dice Murphy que no fue fácil interpretar a dos personas a las que les roban la vida, pero que nunca dejan de luchar.
El reto no solo fue para los histriones, sino también para Rick Baker, encargado de maquillaje, quien se encargó de "envejecer" a Murphy y a Lawrence, de manera realista y progresiva, hasta completar 60 años en ellos, lo que exige continuidad y avance. El trabajo de maquillaje les llevaba casi cuatro horas diarias: había piezas separadas para el cuello, la barbilla, la nariz, las orejas, las bolsas debajo de los ojos y los párpados. Cada día se aplicaban y cada noche se botaban.
Para el director Ted Demme, dice él, la mayor dificultad fue "hacer visibles" los cambios de época (el filme se inicia en el presente, pasa por los años 30 a 70 y vuelve al presente): "Había días que trabajábamos con tres períodos diferentes, teníamos gente que caminaba por ahí con vestuarios de distintas épocas". El resultado ha sido una película más que aceptable, buena, entretenida y cuyo contenido deja moralejas humanizantes. Queda recomendada.
Cómo, dónde, cuándo
Amigos a cadena perpetua se exhibe en Cinemark, San Pedro, Internacional, Capri.
Entrada: De ¢700 a ¢1.100, según la sala (pensionados pagan la mitad).
Horario: Funciones regulares.
Inicio : Mañana.