Lo que empezó como un sueño para niños talentosos de escasos recursos económicos, parece tornarse en pesadilla, luego de que algunos padres de alumnos de la Fundación Nacional para el Desarrollo del Talento y el Aprendizaje, hicieran pública su preocupación por las supuestas irregularidades surgidas a tan solo tres meses de que ese centro iniciara labores.Atrasos en el pago de salarios a las docentes, exceso en la solicitud de contribuciones económicas, castigos a los estudiantes con problemas de disciplina y alteraciones en el cumplimiento del programa de estudio, son algunas de las aparentes anomalías que reveló un grupo de padres.
María Gabriela y Alfonso Leiva Salazar (en orden usual), fueron retirados de la Fundación Nacional para Niños con Talento, ante la preocupación de sus padres por supuestas irregularidades.
Kattia Fonseca, directora de la Fundación, reconoció el atraso salarial a los docentes, al explicar que ello obedece a que todavía no han ingresado las donaciones de las empresas privadas del programa "Padrinos de talentos", que se encargarían de patrocinar a los niños. "Hemos tenido que solventar las necesidades con plata nuestra y eso se ha hecho casi insostenible", dijo.
Tras reunirse anoche con los padres de familia en la sede de la Fundación, ubicada en El Alto de Guadalupe, la directora Fonseca negó los otros cargos formulados por el grupo de progenitores.
"Nos hemos reunido para llegar a un acuerdo con los padres de familia que moralmente se sienten estafados. De 87 padres de familia un total de nueve decidieron retirar a sus hijos de la fundación", manifestó Fonseca.
Personas ligadas a la Fundación --que no quisieron identificarse-- aceptaron la existencia de algunos problemas, pero enfatizaron en que los padres no deben estar preocupados, pues no es nada de mala fe.
Según Claudel Marín --papá de Edgar, alumno de primer grado--, el caso llegó al límite el domingo anterior, cuando tres maestras convocaron a los padres de familia a una reunión "de emergencia". "Lo que nos dijeron es que ellas no estaban dispuestas a dar más clases pues no les habían pagado ni un solo sueldo", comentó Ana Lorena Ceciliano, madre de una estudiante de primer grado.
Una queja similar externó Lorena Salazar, quien matriculó a sus dos hijos en la escuela. "Yo confié en el proyecto. Me lo describieron como el cielo. Nunca mis hijos hubieran tenido semejante oportunidad. Ahora, resulta que pasa esto", relató Lorena.
Para el ministro de Educación, Eduardo Doryan, en este caso no es posible hacer nada. "Al ser esta una relación privada entre la institución y los padres, nada podemos hacer. Es obligación de los padres tener muy claras las reglas del juego, y velar porque estas se cumplan", manifestó el Ministro.
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