El filme Toy Story (La historia del juguete) revolucionó la animación en el cine al utilizar la computadora para crear completamente una película: personajes, escenarios y situaciones.
Se convirtió en un éxito de taquilla, así lo indican los números, porque obtuvo ingresos por $360 millones (¢105.480 millones) en todo el mundo, y de su versión en videocasete se vendieron 22 millones de copias, solo en Estados Unidos.
Además, sentó cátedra al demostrar que una película "para niños" puede manejar una historia interesante, profunda e inteligente.
Cuatro años después del éxito de Toy Story, llegará a las salas de cine mundiales su secuela, que se sitúa, en la trama, seis meses después de la primera aventura.
Menuda tarea tiene en cuanto a tratar de superar a su predecesora y a enfrentarse con éxito a la "maldición" de las segundas partes; para ubicarse, más bien, entre las excepciones, como El Padrino II y El Imperio Contraataca.
Tiene una ventaja a su favor: el trabajo duro ya está hecho: los personajes y sus movimientos existen y están almacenados en algún disco compacto en la empresa Pixar Animation Studios o en Disney.
La nueva aventura
La segunda parte de Toy Story -que se estrena en Estados Unidos el 24 de noviembre y un mes después en Costa Rica- narra como Woody es secuestrado por el coleccionista de juguetes Al McWhiggin y las peripecias que sus amigos deben pasar para rescatarlo.
Tom Hanks regresa como la voz de Woody, mientras Tim Allen le presta la suya nuevamente a Buzz Lightyear y Wayne Knight hace la del coleccionista.
Tener a los protagonistas almacenados redujo el tiempo de creación de la película, ya que se conservaron todos los detalles y tan solo hubo que otorgarle a los personajes nuevas acciones y no hacerlos de la nada.
Si casi todo estaba listo, ¿por qué pasaron cuatro años antes de que saliera Toy Story 2? La respuesta es que se grabaron las voces al principio del proceso y a la mitad de la producción se cambió a los guionistas y se modificó gran parte de la trama, por lo que las voces se tuvieron que grabar de nuevo.
Trabajo difícil
Oliver Zúñiga, animador de imágenes por computadora de la empresa MarteStudio -la creadora de los tucanes del anuncio del Banco de Costa Rica y de los pingüinos de Canadá Dry- afirma que generar personajes en un ordenador es un trabajo arduo, porque "hay que crear desde un buen árbol, hasta lograr que una puerta se vea real y no plana como en los dibujos animados"; ¡y qué decir de darle a los personajes movimientos naturales!
Este hecho fue precisamente el que más impresionó al crítico de cine Erick Fallas, quien afirma: "los personajes de Toy Story no eran rígidos", como sucedía con los de dibujos animados.
Y si a esto unimos el logro de "una excelente caracterización de personajes (en su diseño y conducta) que colocó a Toy Story a la par de películas con actores" -según el crítico William Venegas-, tenemos en la mesa a un buen filme y su segunda parte se ve obligada, por lo menos, a llegar al mismo nivel.
El uso de las computadoras como herramientas de apoyo para los cineastas no es nuevo. Según el investigador cinematográfico Daniel Maranghello, sus primeros usos prácticos se dieron allá por la década de 1970, cuando se emplearon para controlar el movimiento de las cámaras, que antes se hacía manualmente.
Luego, en la década de los años 80, empezó a desarrollarse su uso para facilitar la creación de efectos especiales y personajes.
Y en esta década, las computadoras sorprendieron al crear actores, como los de Toy Story o el criticado Jar Jar Binks, del Episodio I de La guerra de las galaxias.
Para Oliver Zúñiga, en unos 20 años veremos películas dramáticas con personajes humanos creados por computadora en vez de actores.
Mientras esto se convierte en realidad, los primeros intentos son películas como Toy Story, Bichos y HormiguitaZ, que han trascendido la trama infantil y han innovado tecnológicamente.
De 1995 para acá, la técnica visual y la tecnología han avanzado a pasos agigantados, así que es de esperar que Toy Story 2 nos sorprenda con novedades visuales y con un argumento tan llamativo como el de su predecesora.