El Cairo, 11 mar (EFE).- Al Qaida, que se atribuyo los atentados que hoy mataron en Madrid a 192 personas, es una organización terrorista internacional liderada por el disidente saudí Osama Bin Laden y que ha emprendido una combate global contra Occidente.
Según los expertos, se trata de una red integrada por grupúsculos que no siempre operan de manera coordinada y que esta compuesta por activistas musulmanes, de nacionalidad, entre otras, saudí, siria, egipcia, jordana, indonesia, yemení y argelina.
El inicio de su actividad se remonta a las postrimerías de la guerra librada por voluntarios árabes e islámicos que se desplazaron a Afganistan para combatir a las tropas soviéticas que ocuparon ese país en los años ochenta.
Con Bin Laden, -cuya familia, de gran poderío económico, procede del Yemen-, a la cabeza, los activistas musulmanes contaban con apoyo financiero de Washington, que los utilizó para luchar contra la expansión de Moscu cuando aún estaba vigente la Guerra Fria.
Tras el fin de aquel conflicto y la conquista del gobierno en Kabul de la guerrilla talibán, la organización empezó a utilizar a mediados de los noventa el territorio afgano como base para operar en el resto del planeta contra su ex tutor y nuevo enemigo: EEUU.
Los primeros de sus atentado que centraron la atención de todo el orbe se registraron el 7 de agosto de 1998 contra las embajadas norteamericanas en Nairobi y Dar Salam, que dejaron 224 muertos, la inmensa mayoría de ellos kenianos y tanzanos.
Según los expertos, los ataques fueron organizados desde la vecina Somalia, cuyas estructuras estatales se derrumbaron tras la caída en 1991 del presidente Siad Barre y donde Bin Laden contaba con infraestructura y buen numero de partidarios.
Despues tuvo el atentado contra el navío destructor estadounidense Cole el 12 de octubre de 2000 en Yemen, donde murieron 17 militares norteamericanos.
Y, a continuación, los ataques del 11 de septiembre de 2001 contra las torres gemelas de Nueva York y el edificio del Pentagono en Washington, que causaron más de 3.000 víctimas mortales y supuso la mayor masacre contra la población civil en Occidente desde la Segunda Guerra Mundial.
A partir de ese momento, la red de Bin Laden ha marcado la política exterior de Estados Unidos y sus aliados, que lanzaron las campañas bélicas contra Afganistan e Irak como consecuencia directa o indirecta de aquellos ataques.
Desde entonces y hasta los atentados de Madrid, las principales operaciones terroristas de Al Qaeda se habían centrado sobre todo en el Irak de la posguerra, elegido por la organización como el principal nuevo campo de batalla contra lo que denomina la Cruzada Occidental.
Al menos cientos de personas, civiles iraquíes, militares estadounidenses y soldados de la coalición -compuesta por una treintena de países-, han muerto por los ataques, muchos de ellos suicidas, atribuidos en Irak a Al Qaeda, los mas cruentos los del pasado primero de febrero contra sedes de partidos kurdos en Erbil, que segaron la vida a más de un centenar de personas.
Aunque su imagen ha aparecido en algunos videos, y su voz ha podido ser escuchada en varias cintas magnetofónicas, divulgadas en los últimos dos años y medio por televisiones árabes, Osama Bin Laden permanece en paradero desconocido.
De acuerdo con versiones de servicios de inteligencia, su escondite podría encontrarse en la montañosa región fronteriza entre Afganistan y Paquistan, donde continuaría escoltado por el numero dos de la organización, el cirujano egipcio Ayman Al Zawaheri, y en la que contaría con el amparo de clanes tribales del área. EFE
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