Mario Alegre Barrios
Diecinueve años han pasado desde que el maestro Giancarlo Guerrero vino por primera y única vez a Puerto Rico. En ese entonces era percusionista de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Costa Rica y jamás imaginó que casi dos décadas después volvería al mismo escenario para dirigir el concierto de clausura del Festival Casals, junto al entonces ya estelar Yo-Yo Ma.
El destino se cumple para este maestro nacido en Nicaragua hace 35 años y criado en Costa Rica, quien acaba de ocupar el podio de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, en sustitución del maestro Sergiu Comissiona, quien falleció el pasado sábado 5 de marzo, en la ciudad de Oklahoma (Estados Unidos) dos días antes de viajar a la Isla para preparar el programa con el que finalizó la cuadragésimo novena edición del festival puertorriqueño.
El repertorio estuvo integrado por la Rapsodia rumana Núm. 1 en La, Op. 11 , de George Enescu; Cuadros de una exposición , de Modest Mussorgsky; la Elegía , de Gabriel Fauré, como homenaje póstumo al maestro Comissiona, y el Concierto si menor para violonchelo y orquesta, Op. 104 , de Dvorák.
"Lamento profundamente que este regreso a Puerto Rico se produzca en unas circunstancias tan tristes como estas, por el deceso del maestro Comissiona, con quien tuve la oportunidad de trabajar en dos ocasiones", dice Guerrero.
"No obstante, debo reconocer también que para mí es un privilegio enorme que me hayan llamado. La única vez que estuve aquí fue en el Festival Casals de 1986 y en esos momentos la dirección orquestal no estaba en mis planes. Casualmente, ese año la Sinfónica de Minnesota fue la orquesta invitada al festival. Quién me iba a decir que con el tiempo también iba a ser su director asociado, honor que tuve durante tres años, hasta el 2004".
Viaje musical. Oriundo de Managua y exiliado en San José, Costa Rica, junto con sus padres -a partir de 1980 como secuela de la Revolución Sandinista-, el maestro Guerrero recuerda que fueron precisamente sus progenitores quienes identificaron sus grandes aptitudes musicales.
"Todo comenzó como un pasatiempo, con una inclinación natural por la percusión", recuerda.
"Tomaba las clases luego de ir a la escuela secundaria y en ese entonces distaba mucho de considerar la música comoforma de vida".
El tiempo y la creciente vocación musical llevaron a Giancarlo a estudiar a la Universidad de Baylor, donde cultivó sus afectos por la percusión hasta el tercer año, cuando -mientras tomaba una clase de dirección- su profesor le sugirió la posibilidad de hacer su maestría en dirección orquestal.
"El resto es historia: poco a poco descubrí la orquesta como un gran instrumento, abandoné la percusión y he hecho mi carrera en el podio, curso que me ha dado muchas y enormes satisfacciones".
El maestro Guerrero -cuya maestría en dirección es de Northwestern University de Illinois- fue nombrado director musical de la Orquesta Sinfónica de Eugene, Oregon, en setiembre del 2002. Además de su quehacer como director asociado en Minnesota, ha sido director invitado de diversas orquestas sinfónicas y compañías de ópera en Estados Unidos y Latinoamérica. Entre estas están las sinfónicas de Detroit, la Nacional de Washington, la de San Antonio, Texas, y la Orquesta del Festival de Spoleto. En el verano del 2004 fue invitado a Costa Rica para dirigir a la Sinfónica Nacional de ese país y la ópera Carmen , de Bizet.
Amistades. Fue precisamente Yo-Yo Ma quien sugirió el nombre del maestro Guerrero para sustituir al maestro Comissiona.
Este reconocimiento es la secuela de la relación que ambos han cultivado luego de varias colaboraciones, primero mientras Guerrero fue director de la Sinfónica de Minnesota y, luego, con la de Eugene. "Yo-Yo tocaba regularmente en Minnesota y ahí empezó nuestra relación", explica el maestro Guerrero. "Desde el principio hubo una gran química entre ambos, tanto que en el escenario muchas veces no tenemos que hablar para saber lo que el otro está pensando".