Sin proponérselo, la mayor parte de los inhaladores para el asma, además de abrir las vías respiratorias, también tienen la facilidad de abrir espacios en la capa de ozono.
Inocente de sus actos, cada uno de esos pequeños cilindros destruye aproximadamente una tonelada de la capa. Si tomamos en cuenta que un asmático consume una bomba durante dos meses, el resultado no pasa inadvertido.
Sin embargo, en los últimos meses se ha desarrollado un broncodilatador reconocido por el Ministerio del Ambiente y Energía como el primer producto en su género que no daña la capa de ozono.
Airomir, como se lo conoce en el mercado, al igual que otros inhaladores, contiene salbutamol (sustancia que dilata los bronquios), pero se encuentra libre de clorofluorocarbonos o CFC, que son los que maltratan el ambiente.
"Airomir contiene un propelente distinto que se llama hidrofluoralcano que no daña nuestro medio. Tiene los mismos efectos que los demás, con la diferencia, claro está, de que también trabaja en favor de la naturaleza", explicó Freddy Gutiérrez, visitador médico de 3M, empresa encargada de la distribución.
Los CFC se despiden una vez que el producto del envase es accionado por el paciente. Según investigaciones científicas, eliminar estos elementos implica un gran avance y reduce la destrucción del ozono.
"La entrada de este medicamento en el mercado nacional es de vital importancia, ya que se calcula que, para el año 2075, la capa se reducirá en un 40 por ciento, lo que provocará 154 millones de casos adicionales de cáncer de piel ", aseguró Álvaro Brenes, coordinador de la comisión gubernamental del ozono.
Las facultades médicas de Airomir son las mismas que las de cualquier otro inhalador hecho con salbutamol. Sus efectos y forma de trabajar son similares, por lo que la utilización de un medicamento extra no es necesario.
"El que posea un propelente distinto no significa que su accionar lo sea. Funciona de igual manera que cualquier otro broncodilatador. Su capacidad para despejar las vías respiratorias es similar a la de aquellos que ya se conocen", explicó Manuel Soto, pediatra del Hospital de Niños y especialista en enfermedades respiratorias.
Al mismo tiempo, cabe señalar que no existe contraindicación alguna que impida utilizarlo junto a otros medicamentos. Muchas veces, los pacientes consumen algún suplemento, como los esteroides para acelerar el efecto del inhalador.
La Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) adquirió el año pasado cerca de 460.000 inhaladores de los normales, aunque se calcula que el consumo anual en el país es de más de 800.000.
Airomir puede conseguirse en cualquier farmacia del país y no requiere de receta médica para su compra.
Su costo aproximado es de ¢1.606. En el país se venden tres marcas de los inhaladores normales hechos con salbutamol, que son: Salbulín (¢1.557), Salben (¢1.553) y Ventolín (¢2.029). Todos los precios mencionados incluyen el impuesto de ventas.