Werner Mauss, el agente alemán que motivó un escándalo en Colombia por haber tomado parte en un rescate clandestino, quiso intervenir durante el secuestro de Susana Siegfried y Nicola Fleuchaus, según trascendió ayer en esferas policiales.
El extranjero, a cambio de dinero, pretendió intervenir en la liberación de las dos mujeres y los primeros pasos en ese sentido los dio, supuestamente, a través de un político panameño.
Este, cuyo nombre no fue suministrado, lo contactó con Daniel Núñez Rodríguez, presidente de la Unión de Agricultores y Ganaderos de Nicaragua (UNAC) y presunto diputado suplente ante el Congreso de la vecina nación.
El nicaragüense le escribió una carta a los secuestradores, en la que dio los pormenores de la oferta.
Manuel Alvarado, director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), admitió ayer que durante las pesquisas del secuestro de Boca Tapada, en Pital de San Carlos, la policía a su cargo conoció la existencia de Núñez Rodríguez y su misiva a los plagiadores.
No obstante, fue enfático al aclarar que no recuerda el nombre de Werner Mauss, aunque sí aceptó haber escuchado informes sobre un germano que se ofreció a mediar en la liberación de las dos europeas.
Núñez Rodríguez le envió la carta al representante de la UNAC en San Carlos de Nicaragua, una persona conocida como el Chele Orozco.
Las investigaciones revelan, según informes policiales, que la misiva luego pasó a manos de Francisco José González López, un exmiembro del Ejército de Nicaragua.
Finalmente, bajo recomendación de González López, otros dos nicaragüenses identificados como Gumercindo González Rivas y Pablo Tela Leiva, fueron contratados para que se internaran en el caño San Francisco, buscaran a los plagiadores y les entregaran la carta.
Sin embargo, los enviados fueron sorprendidos y capturados por los raptores, quienes los mantuvieron cautivos por espacio de 24 horas en el mismo campamento donde estaban Susana Siegried y Nicola Fleuchaus.
González Rivas y Tela Leiva finalmente nunca entregaron la carta.