Buena parte de los que formaron parte de su generación en el tenis profesional, disfrutan desde hace tiempo del dinero y la fama ganados, con la raqueta olvidada en el último rincón del armario. Pero Andre Agassi sigue, con 32 años, en la búsqueda del tenis perfecto.
¿Hasta cuándo? "Hay dos vertientes. Una es la física y la otra la mental. Físicamente resisto, aunque no sé por cuánto tiempo. Pero, mentalmente, sigo determinado a mejorar y jugar. Siendo sincero, creo que puedo encontrar la manera de seguir unos años más", dijo el número dos del tenis mundial tras conquistar el torneo de Madrid.
Dueño de 54 títulos siete de ellos de Grand Slam , campeón en todas las superficies posibles, ícono del deporte mundial, el estadounidense parece no tener la más mínima intención de recorrer el camino que transita su compatriota Pete Sampras.
Tras vencer el mes pasado a Agassi en la final del Abierto de Estados Unidos, Sampras decidió tomarse una pausa y no jugar hasta el año próximo.
Pero Agassi no tiene la menor intención de parar, y está dispuesto a hacerlo aunque al mismo tiempo deba cambiar pañales. "Steffi (Graf) me habla más de cómo cambiar pañales y mantener la casa ordenada que de tenis", dijo entre risas el estadounidense.
Jaden Gil, el hijo del matrimonio más fabuloso que dio la historia del tenis, cumple un año esta semana.
Por eso no deja de llamar la atención cuando Agassi dice que su motivación es más alta que nunca. "Puedo decir honestamente que me siento tan motivado e inspirado como jamás lo estuve. Mi inspiración es ser un mejor tenista".
Luchador
¿Mejor? Desde que saltó a la fama en 1987 en el torneo de Stratton Mountain vistiendo pantalones cortos de mezclilla y con una cabellera que hasta en los años ochenta era calificada de estrafalaria, Agassi siempre se las arregló para mejorar.
Lo hizo en 1992, cuando derrotó a Goran Ivanisevic en la final de Wimbledon. Lo repitió en 1999, cuando conquistó Roland Garros su asignatura pendiente y el Abierto de Estados Unidos para terminar el año como número uno del mundo tras haber caído al puesto 141 en noviembre de 1997.
Ya sin pelo, Agassi se consagró como uno los mejores de la historia. No teme a los jóvenes tenistas como Lleyton Hewitt, Marat Safin o Juan Carlos Ferrero.
Y, cuando se le pregunta qué depara el futuro, habla como si el tiempo retrocediera a los ochenta, cuando tenía todo por delante. "Quiero terminar el año como número uno. Es cierto que no gané ningún Grand Slam, pero sí cinco torneos, y hay muchos esfuerzo en todo lo que hice. No creo que pueda pegarle a la pelota mejor, pero puedo mejorar mi concentración, mi físico y mis decisiones en la cancha. Creo que siempre estaré en la búsqueda del tenis perfecto".