Una glándula tiroides hipo o hiperactiva en mujeres embarazadas puede ocasionar daños al feto y los médicos deben tener mucho cuidado al prescribir suplementos de hormona tiroidea en estos casos.
Se sabe que la escasez de hormona tiroidea, que regula el metabolismo, puede conducir a anomalías congénitas, problemas de desarrollo fetal y abortos espontáneos.
Alrededor del dos por ciento de las embarazadas toma suplementos para contrarrestar la escasez hormonal, según descubrieron los investigadores.
Un estudio reciente indicó que las mujeres que reciben tratamiento por hipotiroidismo y luego quedan embarazadas, deben aumentar inmediatamente la dosis del medicamento que toman en un 29 por ciento.
Sin embargo, los científicos no han podido identificar el efecto real del exceso de la hormona tiroidea, porque el cuerpo produce anticuerpos que pueden enmascarar el impacto real del fenómeno.
En general, los adultos con altas concentraciones de la hormona en la sangre pueden sufrir de ansiedad, pérdida de peso y un aceleramiento del ritmo cardíaco.
El estudio
Investigadores de la Universidad de Chicago y el endocrinólogo portugués Joao Anselmo, del Hospital Divino Espíritu Santo, en Ponta Delgada, Portugal, estudiaron a una familia portuguesa en las islas Azores que tiene una predisposición genética a concentraciones elevadas de la hormona tiroidea.
Algunos miembros de dicha familia portan un gen que los protege de los efectos dañinos del exceso de la hormona tiroidea.
Los científicos estudiaron el período de gestación y sus resultados en 167 miembros de la familia de las Azores, que descienden de una pareja que en el siglo XIX se estableció por primera vez en aquellas islas.
El estudio mostró que las mujeres no portadoras del gen protector eran más proclives a los abortos espontáneos.
Asimismo, que los fetos sobrevivientes nacían con poco peso.
Las embarazadas que portaban el gen protector –pero el feto no– fueron tres veces más proclives a sufrir abortos espontáneos que cuando el padre o ninguno de los progenitores tenían dicho gen, indicó el estudio publicado en el American Medical Journal.
“Hemos visto que un exceso (de hormona tiroidea) es tan malo como su defecto”, dijo el coautor del estudio, Samuel Refetoff, de la Universidad de Chicago.